jueves, octubre 07, 2010

Inversor argentino: cinco claves para invertir con éxito en el mercado inmobiliario en 2011

Los ladrillos siempre fueron una alternativa para los ahorristas locales. ¿Inversión, refugio, peor-es-nada? En los últimos meses, varias opciones, antes muy demandadas, ahora se muestran poco atractivas. A la vez, comienzan a florecer alternativas a tener en cuenta.

Inversión desde el pozo: un verdadero clásico de los últimos años que ha forjado dos generaciones de inversores: el inversor-electoral y el inversor-victorioso. Ya sea mediante un fideicomiso financiero, sociedad anónima o cooperativa, la inversión desde el pozo parece condenada. Hablamos de la génesis del inversor-electoral, que en 2011 deberá vérselas con márgenes de rentabilidad mucho más chicos, quizás los más bajos de la última década. Hoy, quienes se suben a una inversión de esta naturaleza lo hace con el afán de conseguir un inmueble a costo razonable pero no se ilusionan con posibilidades de venta a precios mucho mayores. En rigor, deberán atravesar las elecciones presidenciales con costos crecientes de construcción y con el tipo de cambio fijo, que se traslada directamente al precio de venta en dólares por lo que 10% de rentabilidad (5% anual) aparece como techo. El costo de construcción ronda hoy los u$s 1.200 por m2 pero a ello habrá que sumarle el valor del terreno elegido que en algunos casos puede incrementar en buena cuantía esta cifra y rozar los u$s 2.000 por m2. Después de la crisis de 2001 y hasta 2004 si había oferta de algo, era de desconfianza. En el trienio 2005-2007 cambió el escenario. El fideicomiso se convirtió en el ábrete-sésamo de aquellos con ahorros y cierta confianza en inmuebles. Aparecieron los inversores-victoriosos que aprovechando las ventajas impositivas que ofrecía este instrumento alcanzaron rentabilidades que superaron el 30% en dólares gracias a la apreciación del valor del metro. Esto permitió a mucha gente obtener tasas extraordinarias y a corto plazo, dos características que difícilmente vuelvan a repetirse en 2011. “En muchos casos, los inversores ni siquiera escrituraban; en rigor, vendían su participación en estos proyectos directamente”, señaló José Rozados, titular de Reporte Inmobiliario.

n Alquiler no, refacción sí. Las tasas de rentabilidad están en franca rebelión. Hoy alguien que alquila su inmueble obtiene una tasa de retorno del 3% en dólares, muy lejos de las tasas del 10% que se registraron en años previos. El exceso de oferta, el alto valor de la propiedad en dólares, la selectividad en la demanda y la flexibilidad de los dueños que prefieren tener alquilado el inmueble -y por eso bajan sus pretensiones-porque de esa forma no deben pagar los gastos de mantenimiento ni las expensas, hace que este mercado se haya desvirtuado por completo. Por otro lado, la revalorización del m2 se ha ralentizado. En años anteriores, se registraron subas interanuales del 20% en el valor del metro cuadrado. Hoy, estas subas apenas llegan al 5% anual. En 2011 habrá más de lo mismo. Una perlita es la búsqueda de departamentos usados de más de 80 m2. Mientras un departamento de 40 m2 puede ostentar un precio de u$s 1.900 por m2 por la alta demanda (y pocas chances de uno más grande), uno más grande puede caer a u$s 1.500 en la misma zona. El cálculo involucra refacción de cocina y baño y la elección de un edificio en buen estado.

n ¿Oficinas y cocheras? Mmmm... La oferta de edificios de oficina está a punto de incorporar varias plazas más. Son construcciones comenzadas en 2008 y 2009 que principalmente se ubican en los accesos a capital. Los especialistas señalan que hay que pensar dos veces y encarar una inversión de este tipo ya que hay que evaluar ‘cómo reaccionará la demanda‘. Por otro lado las cocheras resultan más atractivas y hoy representan, en promedio, la tercera parte de un departamento de entre 40 y 50 metros cuadrados (m2). En Palermo Soho, por ejemplo, cotizan en torno de los u$s 20.000. Las unidades a estrenar crecieron en promedio un 17%, en tanto que las usadas se revalorizaron un 20%, ya que mientras los garages tendieron a desaparecer , el mercado inmobiliario no dejó de sumar nuevos metros cuadrados disponibles. Para los inversores, resulta rentable si se adquiere un emprendimiento en una buena zona, y se alquila por hora. El alquiler por mes da una renta no mayor al 5% anual.

n Un GPS, por favor. Otra de las claves para 2011 será ser creativo con la zona a elegir los emprendimientos. Los especialistas señalan que, en Capital, Boedo es la quintaesencia de un barrio que ofrece buena conectividad, infraestructura y que todavía condensa valores razonables para construir. Otra zona a tener en cuenta es el corredor de la Avenida Independencia. Los especialistas se desviven por encontrar terrenos a u$s 350 por metro cuadrado -éste es el valor considerado ‘ideal‘ para poner en marcha un emprendimiento. De esa forma señalan que puede obtenerse hasta un 35% de rentabilidad ya que el costo de construir es de u$s 1.200 y eso incluye el 10% que cobra el arquitecto. Parque Patricios, sobre todo el distrito tecnológico es otro de los elegidos y en provincia de Buenos Aires, el corredor norte sigue siendo el más demandado, especialmente de Tigre a Pilar-Escobar.

n Miami, mon amour: en los últimos años, también ha renacido el interés por invertir en Miami. La buena noticia para aquél que se entera ahora, es que desde 2007 a esta parte, los precios han ido en franca caída. Hoy es posible hallar departamentos por valores que se ubican entre u$s 1.500 y u$s 1.800 por metro cuadrado. Por otra parte, los emprendimientos premium que solían cotizar a casi u$s 4.000 por m2, hoy se consiguen a u$s 2.000. La clave es ser valiente y despachar todos los requisitos que son necesarios, entre los que se cuenta fundar una compañía en EE.UU. por razones impositivas para poder hacer la inversión (fácil) y que alguien cobre el alquiler (y se lo gire). La tasa de rentabilidad se ubica por encima del 7% anual en dólares.

Julián Guarino Subeditor de Finanzas jguarino@cronista.com

domingo, octubre 03, 2010

Construcciones en la mira

En la Ciudad hoy se desarro llan 3.800 obras y el gobier no cuenta con unos 200 inspec tores para constatar si la forma en la que se construye se ajusta a las normas.



El crecimiento interanual acu mulado por dicho sector entre 2002 y 2007 fue del 364 por cien to. Si bien esta tendencia se mode ró desde principios de 2008, sigue siendo uno de los sectores más di námicos de la economía porteña
Por otra parte, el Gobierno incrementó este año un 415% los derechos de construcción: antes cobraba $ 5,86/m2 y ahora cues ta $ 30,14/m2. Con este dinero se debería respaldar al sistema de Registro e Inspección de Obras. Es decir, que se podría triplicar la cantidad de inspectores que controlan la actividad y además, facilitar los trámites que, ase guran los arquitectos, cambian cada año.

Inspectores que no alcanzan


La Ciudad tiene sólo 923 inspectores para monitorear desde obras en construcción hasta supermercados. Cobran 3.000 y 3.500 pesos. La mayoría son contratados.

La gente piensa que los inspectores somos to­dos truchos y coimea bles. Pero no es así. Yo no duermo cuando pienso en la responsabilidad que tengo, pero no puedo hacer mucho. Clausu­ro una fábrica y en cinco minutos está funcionando. Aveces, la Policía se nie ga a ayudarme a po ner la faja de clausura. Hay un tema estructu ral que supera la buena voluntad que yo pueda tener", relata uno de los 923 inspectores que controlan el funcionamiento de la Ciudad.
Los derrumbes del gimnasio de Villa Urquiza y del boliche Beara de Palermo que ocasionaron la muer te de cinco personas pusieron en la mira al cuerpo de inspectores por teño. Este mismo grupo ya lo es tuvo luego de Cromañón. Sin em bargo, ellos se defienden: aseguran que las clausuras se levantan antes de que la situación irregular que se detectó se normalice y cuentan que traba jan bajo la modalidad de "contrato trucho", cuando la Organiza ción Internacional del Trabajo (OIT) reglamenta que los inspectores de ben ser empleados de planta per manente. La Agencia Guberna mental de Control, creada por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, meses después de que asumió, es un ente autárquico que concentra el ejercicio del poder de policía en lo referente a las condiciones de habilitación, seguridad e higiene de establecimientos privados, las obras civiles de arquitectura y el control de salubridad de alimentos. Esta re­partición cuenta con 818 inspecto res. Por otra parte, la Dirección Ge neral de Protección del Trabajo que depende de Desarrollo Económico, cuenta con 105 inspectores que se ocupan de fiscalizar las condiciones de trabajo. En total, 923 inspecto res recorren la Ciudad para contro lar posibles infracciones.
Cobran entre $3.000 y $3.500 y pueden ser arquitec tos, ingenieros, licen­ciados en Seguridad e Higiene o técnicos en Seguridad e Higiene. Tienen responsabili dad legal sobre lo que suceda en los lugares que inspeccionan y la negligencia les puede costar la matrícula ha bilitante. Las inspec ciones, en la mayoría de los casos, surgen por orden de la direc ción o de algún tra­bajador, que la pue de hacer de manera anónima o respalda do por un gremio.
La semana pasada, el dueño de un geriátrico baleó a dos ins pectores que intentaban contro lar el lugar. Sin embargo, las agre siones son cotidianas. A principios de abril inspectores de la Dirección General de Protección del Trabajo decidieron clausurar el lavadero El Lucero, que ganó la licitación lava do de ropa de cama de cinco mil camas de los hospitales porteños, porque el edificio tenía 29 infrac ciones. El dueño del establecimien to se negó a aceptar la clausura y les indicó a los operarios que cor taran la calle. Minutos después, un agente de la Policía Federal se negó a ayudar al inspector a po ner la faja de clausura mientras se tapaba la placa identificadora con la mano. Finalmente, el lavadero se clausuró formalmente pero una semana después hubo una nueva inspección que rápidamente levan tó la medida argumentando "que se cumplimentaron normas más importantes y para las otras se les dio un plazo". El Lucero tiene una causa penal pendiente. Los profe sionales denuncian además que las multas rara vez se pagan: muchas veces el infractor negocia en forma irregular el pago o abona el "pago voluntario", una cifra mucho me nor de lo estipulado e insignifican te para muchos empresarios.
Ante esa complicada situa ción laboral, el 22 de junio secre tario general de ATE Capital, Ro dolfo Arrechea, le envió a Macri una carta documento informán dolo sobre la situación. Un grupo de inspectores porteños logró re­unirse con Javier Ibáñez, flaman te presidente de la Agencia Gu bernamental de Control porteño, que en ese momento era jefe del Gabinete de Asesores del Ministe rio de Desarrollo Económico. Pero no lograron más que el com pro miso formal de solucionar la situación precaria en la que trabajan.
Hoteles que no cumplen las normas para evacuación, edificios que son habitados antes de que funcionen los servicios, excavacio nes y edificaciones irregulares y boliches que funcionan en casas parti culares son algunas de las postales de una Ciudad con un control, por varios motivos, deficiente. Fuentes de la Agencia Gubernamental de Control (AGN), al ser consultadas sobre la existencia de algún plan en marcha para mejorar el área de ins pecciones, aseguraron que "se tra baja para perfeccionar el área, que es muy compleja. Se realizan cursos de capacitación permanentes para todos los inspectores".
"Sería ideal incorporar a los inspectores a la planta permanen te, pero en la práctica es casi impo sible de realizar. De todos modos se van realizando pases a planta en forma paulatina y en marzo de 2011 habrá otra tanda de pases. Sería imposible pasar a todos juntos", respondieron desde la AGN cuando fueron consultados sobre la situación laboral irregular que tienen los inspectores. Además, agregaron que "el tema de la con tratación es complejo y hay mu chos criterios para evaluarlo, pero es una materia pendiente la de ir mejorando la situación laboral de todos los inspectores. No se trata de aumentar en número el plantel inspectivo, si no en que la programación operativa sea efectiva".
Un trabajo precario
"Los inspectores tenemos con trato de locación de servicios o so mos Decreto 948 y Decreto 959. Supuestamente, en marzo de 2011 pasaríamos a planta los 948 y 959. Pero lo mismo nos dijeron en mar zo de este año y no pasó nada. Por otra parte, no mantendríamos la antigüedad", explica un inspec tor. Lo cierto es que con esta prác tica el gobierno porteño incumple el Convenio 81 de la OIT sobre la inspección del trabajo de 1947 que la Argentina ratificó en 1954. El ar tículo 6 establece que "el personal de inspección deberá estar com puesto de funcionarios cuya situación jurídica y cuyas condiciones de servicio les garanticen la estabilidad en su empleo y los independicen de los cambios de gobierno y de cualquier influencia exterior indebida". En junio, la Sala I de la Cámara porteña de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario consideró que una multa impuesta por un inspector a un infractor privado era injusta. "La con­tratación bajo la modalidad de locación de servicios por parte del GCBA atenta contra la efectividad de la propia inspección prestándo se a que la misma sea tachada de nula. La producción de un acta de constatación realizada por un inspector que no es funcionario público de carácter permanente claramente conculca el interés público y se convierte en un acto nulo carente de efectos. La circunstancia de que la actora sólo se haya limitado a indicar que no se cumplió con el convenio de la OIT no revierte la situación presentada que ante el incumplimiento, por parte del Gobierno, del convenio internacional corresponde que la sentencia de primera instancia sea revocada en todas sus partes", aseguró la jueza Inés Weinberg en la sentencia. Los inspectores denuncian que muchos infractores están citando esta jurisprudencia para que se invaliden las clausuras y les devuelvan el dinero que pagaron por pago voluntario. No sólo la Justicia detectó las irregularidades. En abril, la Auditoría General porteña, denunció la falta de inspectores y falencias en el sistema. "Hay dos informes realizados por la Auditoría, elevados tanto a la Legislatura como al Ministerio. En los dos informes destacamos como todos los años, que faltan inspectores. Pero además, son inspectores que están mal contratados y tienen un superior que no sabe nada de esto", explicó la auditora Sandra Bergenfeld. Las fuentes consultadas aseguran que la mayoría de los inspectores sospechados de co rrupción, también en gestiones anteriores, siguen trabajando. Desde la gestión explican que, a pesar de la modalidad bajo la que están contratados, no es sencillo despe­dir a un inspector porque el estatuto municipal pide una serie de con­diciones, de testigos y de firmas difíciles de reunir. Aseguran que la gestión del PRO duplicó el número de agentes que tuvo la gestión Ibarra-Telerman. Además, advierten que hubo 20 casos de corrupción comprobados y que los agentes fueron cesanteados.

Impotencia legislativa

 Por Facundo de Almeida *
La protección de inmuebles de valor patrimonial se realiza en la ciudad de Buenos Aires, mediante la sanción de una ley. La aprobación de las leyes es una facultad de la Legislatura porteña y el procedimiento para hacerlo lo establece la Constitución.
La Carta Magna porteña otorga iniciativa parlamentaria –facultad para presentar proyectos de ley– a los diputados, al jefe de Gobierno, al defensor del pueblo, a las comunas y a los ciudadanos, pero estos últimos deben hacerlo mediante el mecanismo de iniciativa popular, que exige un respaldo de firmas del 1,5 por ciento del padrón electoral.
Una vez presentado el proyecto debe ser tratado por la Legislatura y, de acuerdo a la temática, puede requerir una mayoría especial y un procedimiento de doble lectura, como ocurre con la protección del patrimonio edificado. Esto quiere decir que los legisladores deben aprobarlo en una primera oportunidad como “ley inicial”, luego se realiza una audiencia pública y nuevamente es tratado por el pleno del cuerpo legislativo para su aprobación –o rechazo– como ley final.
Hasta aquí el procedimiento que fija la Constitución. Sin embargo, la Legislatura dictó su reglamento cuando se constituyó, en 1997, y allí se estableció que los proyectos de ley que requieran de procedimiento de doble lectura obligatoriamente deben estar acompañados por un despacho previo, elaborado y firmado por la comisión parlamentaria que corresponda para ser tratados en el recinto. En la materia que nos ocupa, la comisión que debe despacharlos es la de Planeamiento Urbano y desde 2005 también se exige un dictamen inicial de la Comisión Especial de Patrimonio Arquitectónico y Paisajístico.
El reglamento agrega también que debe estar acompañado de un informe técnico, pero no indica que sea obligatorio que ningún órgano en particular se expida y menos que éste deba pertenecer al Poder Ejecutivo.
Si así fuera, a todas luces resultaría un absurdo o, dicho de otro modo, sería inconstitucional. La propia Legislatura se estaría cercenando la facultad de legislar, si dependiera para dictar las leyes de un acto externo al propio cuerpo legislativo y más aún de otro poder del Estado.
La intervención obligatoria del Poder Ejecutivo en materia legislativa está prevista para algunas temáticas muy específicas y para ello los constituyentes establecieron un procedimiento muy claro. Los proyectos de ley destinados a crear ministerios y entes autárquicos, establecer el presupuesto de la administración, sancionar el Plan Urbano Ambiental y autorizar empréstitos, tienen que ser presentados en forma exclusiva por el jefe de Gobierno.
Sin embargo, la Legislatura tiene por costumbre cada vez más acentuada pedir informes al Poder Ejecutivo en cada oportunidad en la que se presenta un proyecto de ley destinado a proteger inmuebles de valor patrimonial o a crear áreas de protección histórica, y si no se responde a su pedido, frena el tratamiento legislativo.
A esta altura, hasta el menos avezado en cuestiones parlamentarias se dará cuenta, con semejante procedimiento, de lo sencillo que resulta para el gobierno de turno demorar la sanción de proyectos de ley destinados a proteger el patrimonio cultural. Más aún si tenemos en cuenta que a los dos años las iniciativas pierden estado parlamentario y es necesario volver a presentarlas para que se puedan tratar.
Esta situación es aún más grave en la actualidad, porque se encuentran vigentes las leyes 2548 y 3056 de protección especial del patrimonio, que caducan el 31 de diciembre de 2010. Estas leyes protegen preventivamente los edificios anteriores a 1941, pero estos inmuebles requieren para su protección definitiva que se dicten leyes particulares de protección de cada uno de ellos, y muchos de esos proyectos son los que hoy están retenidos por el Poder Ejecutivo.
Es claro y evidente el desapego y desprecio que el ministro Daniel Chaín y su subsecretario, Héctor Lostri, han demostrado por el patrimonio arquitectónico, entonces no resulta extraño que frenen los informes que solicita la Legislatura para sancionar las leyes de patrimonio.
Si faltaran evidencias –la voluntad política se demuestra con asignación de recursos y no con discursos– es suficiente con observar el exiguo presupuesto y la carencia de personal de la Supervisión de Patrimonio Urbano que tiene a su cargo realizar esos informes, previa consulta al Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales, una comisión cuyos miembros trabajan ad honorem.
La Legislatura debería superar esta impotencia legislativa, tal vez heredada de la inercia institucional del Concejo Deliberante, cuyas facultades legislativas eran limitadas y actuaba más bien como un apéndice del intendente. Es evidente que, si los legisladores no quieren caer en la inconstitucionalidad y el papelón, deben modificar este procedimiento que en la práctica significa estar pidiendo permiso al Poder Ejecutivo para poder legislar y, por lo tanto, rompiendo la lógica de la división republicana de poderes.
Esta situación ha llegado al límite del absurdo, porque entre los proyectos retenidos por el Poder Ejecutivo hay varios presentados por diputados oficialistas que cuentan con consenso de los bloques de oposición.
Lic. en Relaciones Internacionales. Magister en Gestión Cultural. Docente del Master en Gestión Cultural en la Universidad de Alcalá de Henares y del Programa de Conservación y Preservación del Patrimonio en la Universidad Torcuato Di Tella,http://facundodealmeida.wordpress.com

viernes, octubre 01, 2010

Porque preservar no es paralizar

Son de rigor los agradecimientos cuando a uno le toca disertar en una entidad con la pujanza y la trayectoria que tiene el Colegio de Arquitectos de Jujuy, y en este caso mi gratitud alcanza a un amigo y colega que es -a mi modo de ver- el embajador de Jujuy donde quiera que vaya. Me refiero al arquitecto Carlos Sparvoli, que motivo mi presencia aquí y las palabras que a continuación tratare de hilvanar.
Como se sabe, estoy aquí como Director General del Casco Histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un ente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad, de modo que me referiré a algunas ideas que se concretaron, a situaciones de conflicto que se originan en un campo de ideas que es ambiguo y opinable, y a propuestas que están en estudio o en vías de realización.
A aquellos que no me conocen debo advertidles que, aún cuando me atrae la lectura y el estudio de las humanidades, no soy historiador ni me dedico a la investigación especifica en temas de arquitectura patrimonial.
Cuento para ello con un equipo de profesionales con mucha experiencia y una especial vocación por las disciplinas que abarcan los campos del patrimonio, la restauración y las normativas aplicables a ese terreno.
Breve repasoHemos hablado del Casco Histórico de Buenos Aires y corresponde ubicarlos en cuanto a sus rasgos principales y a sus dimensiones. Como se puede apreciar en los planos primitivos de la implementación que tuvo como gestos a Juan de Garay, el primer vecindario trazado según las Leyes de Indias era simétrico con relación al Fuerte (hoy Casa de Gobierno). La Catedral era una referencia obligada y así se hablaba de Catedral al Norte o Catedral al Sur para ubicar un emplazamiento determinado. Sin embargo, por razones que seria largo y difícil examinar aquí, la planta el Casco Histórico contiene un área fundacional de la Ciudad pero se vuelca con más peso sobra la zona Sur. Abarca los barrios de San Telmo y Montserrat y culmina al Sur en el Parque Lezama mientras que nace en el Este en la Plaza de Mayo para culminar en el Oeste en la Plaza de los Dos Congresos. La superficie total es de 5 kilómetros cuadrados, con no menos de 250 manzanas y una población que supera los 100.000 (el último censo que registramos declara poco más de 120.000 pobladores estables).
Esto no es un dato menor, ya que como se vera mas adelante, el éxodo que se verifica en muchos centros históricos terminó por debilitar su estructura humana y los convierte en museos al aire libre, sin la savia vital que alimente su integración con la ciudad de la que forma parte. Por fortuna, los vecinos del Casco Histórico, con quienes se hacen reuniones frecuentes con el nombre de Red de Amigos, tienen un vigoroso sentido de pertenecía y una tenaz participación en los temas del barrio. Esto procuramos mantenerlo e incentivarlo, con la convicción de que se trata de una herramienta básica para la mejor conservación y la revitalización del Casco Histórico de la Ciudad.
Algunos aportes
La primera propuesta que se materializó (en tiempo record si se atiene uno a los plazos de la burocracia tradicional) fue la instalación de más de 100 bancos, con y sin respaldo, en las veredas de la Avenida de Mayo. Estos asientos son de hormigón con base central, fueron calculados para afrontar actos de vandalismo (ingrediente que desgraciadamente esta presente en esta arteria casi todos los días) y con diseño de Diana Cabeza se terminaron con una superficie muy pulida y brillante. Resultaron un éxito.
Contribuimos también a la puesta en valor de fachadas de la calle Defensa, todas ellas de edificios catalogados. Se comenzó con una esquina muy abandonada que, irónicamente, es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Data de 1808, se la conoce con el nombre de Altos de Elorriaga y pertenencía a un cabildante de 1810. También se recuperaros los frentes de la Farmacia de la Estrella, la casa de Josefa Ezcurra, la de Los Querubines (hoy Museo de la Ciudad) y otras.
Se continúan trabajos de restauración en la iglesia de San Francisco y en la Catedral, lo mismo que en la Casa Museo Fernández Blanco. Trabajan en estos lugares alumnos y profesores de la Escuela-Taller del Casco Histórico.
Bajar la velocidad
En la medida que aceptamos como axioma que una ciudad es un organismo vivo, me niego a considerar al Casco Histórico como un distrito “congelado” en el que, como sostienen algunos, todo debe quedar como está.
Con este criterio, propiciamos la idea de crear un remanso urbano en el que se logre, a pasos del centro de negocios y finanzas de la Ciudad, bajar la velocidad y el vértigo que padecen los habitantes y usuarios de ese sector.
La idea de “ciudad lenta” o Cittá Slow, como la bautizaron los italianos, nació cuando a fines del siglo pasado el señor Carlo Petrini se enteró de que se iba a instalar una sucursal de la cadena Mc Donald’s en la Piazza Spagna, ese lugar emblemático de Roma. Petrini convocó a sus conciudadanos y alertó del peligro que implicaba instalar allí un símbolo de la vida veloz y el vértigo de algunas ciudades contemporáneas.
Por eso se promovió, como antítesis del Fast-Food (comida rápida) el Show Food (comida lenta), creando así una tendencia que se extendió con rapidez y ya tiene adherentes en 107 países. Con objetivos similares, en 1999, en la ciudad de Bra (cerca de Torino) y en otras tres localidades italianas, se acordó transformar a las mismas en puntos de remanso para reducir el stress de los centros de las ciudades actuales.
Son estas experiencias las que recibieron el rótulo de Citta Show, donde se cuenta a Orvietto, por ejemplo, mientras en los Estados Unidos se plegaron Kentlands en Meryland y Pórtland en Oregon, con vecindarios en los que se estimula el caminar, el encuentro con amigos, los niños van a pie a la escuela (recordar aquí a Francesco Tonucci y su libro La Cittá e i bambini), se aumentan las áreas peatonales y la cifra de delitos se vió notoriamente disminuida.
Nuestra meta, en el Casco Histórico de Buenos Aires, que es contiguo a la zona de mayor frenesí y presión de la ciudad, se convierta en un vecindario que ofrezca un contraste saludable a tanta velocidad, un sector con una desaceleración placentera, un oasis con ritmos más lentos donde el verbo “pasear” no sea de uso exclusivo de los turistas. Donde se pueda comer sin apuro y gozar de una buena sobremesa.
El nombre no es lo de menos, era tal vez Zona serena o Zona lenta o Barrio distendido, lo importante sería lograr que el Casco Histórico siga vital y vigoroso, habitado con regocijo por sus vencinos naturales, adaptado a la vida contemporánea pero conservando un ritmo singular como rasgo distintivo de su carácter patrimonial, adema de su escenario arquitectónico y urbano.
por Luis J. Grossman, Arq.

Haciendo Ciudad en Latinoamérica: Tipologías de desarrollos habitacionales.

por Graciela Mariani

Las formas actuales, que va tomando el crecimiento urbano Latinoamericano, son la expresión de las interacciones entre las fuerzas, políticas, económicas y sociales. Cuanto mas desiguales son sus fuerzas, así de desigual será su representación en el espacio ciudad y cuando los intereses económicos son preponderantes sobre los otros y seguramente los más relegados serán los intereses sociales.

La ciudad deja de ser "habitable", se pierde "calidad de vida", los transportes públicos no dan a basto aun aumentando su cantidad y frecuencia, los desplazamientos para trabajar, estudiar o divertirse se transforman en horas interminables en medio de hordas malolientes, por el sudor y el cansancio; y hasta hay muchos que ni siquiera les alcanza el tiempo o el dinero para realizarlos y se tiran a dormir en cualquier umbral en el centro de la ciudad.

Y también es aquí donde aparece la especulación inmobiliaria, a través de los complejos de torres, los shopping center, los hoteles de lujo, los estadios monumentales, inmensos edificios de estacionamiento, aéreos o subterráneos y las autopistas para los traslados. Todo esto en desmedro del espacio público.

En la ciudad del 3º milenio en Latinoamérica y específicamente en el caso de la Argentina, nos encontramos con tres tipologías de desarrollos habitacionales, claramente definidas, que se asientan sobre el territorio ejerciendo un claro dominio de su espacio, el resto, los intersticios, son tierra de nadie.

Estas tipologías son:
  1. Los conjuntos habitacionales de lujo con servicios centrales y equipamiento recreativo y deportivo incluidos. Ubicados en lugares centrales y privilegiados de la ciudad. Dotados también de seguridad privada.
  2. Los Barrios cerrados o Gated communities, que también, pero en forma de barrios con grandes espacios verdes y jardines, ofrecen determinados servicios y equipamientos comunitarios según el caso, también destinado a las clases media altas y medias. Ubicados en la periferia y dotados de seguridad privada.
  3. Los desarrollos de vivienda social, ya sea en forma de vivienda colectiva o individual, con poca intervención del estado y en manos de desarrolladores privados, se generan con lotes y espacios mínimos, con escaso equipamiento y servicios, alejados de las áreas centrales, con serias dificultades de transporte y sin ninguna seguridad.
Esto hace que aun teniendo legislaciones que protegen el patrimonio edificado, este tiende a desaparecer en manos de los especuladores inmobiliarios. Los barrios de la ciudad van perdiendo identidad y también calidad en sus tipologías edilicias, que no entran en ninguna de las categorías antes mencionadas.
Edificios patrimoniales, con deterioro provocado y preparados para ser demolidos y construir en su lugar “torres”, de baja calidad constructiva y con un diseño de las viviendas que busca mas aprovechar al máximo la capacidad espacial, en desmedro del diseño funcional y confortable.

Las calles atiborradas de ellos se convierten en túneles de resonancia del ruido del transporte automotor, haciendo casi inhabitables las unidades frentistas, que paradójicamente las inmobiliarias ofrecen como las más privilegiadas. 

Ante esta realidad implacable, nos preguntamos, si el urbanismo aun existe y si puede dar soluciones a los procesos existentes, no solo de desarrollos planificados, sino de los procesos de usurpación del suelo en asentamientos precarios.

En los sucesivos artículos de esta serie, iremos viendo como, en toda Latinoamérica, a través de intervenciones directas en el territorio, y/o de controles específicos, con la ayuda de indicadores simples y compuestos, vamos buscando darle forma de ciudad para todos, a lo descontroladamente construido y al déficit habitacional.

Graciela Mariani 
Arquitecta
Planificadora Urbana y regional
Nuestras Ciudades - Urbanismo en LatinoAmerica



sábado, septiembre 25, 2010

Inmuebles: Aumenta el precio del metro cuadrado en los barrios más caros

Según un estudio privado, el precio del metro cuadrado de los departamentos nuevos en los barrios más caros de la Ciudad de Buenos Aires ronda los U$S 2.620.


El trabajo fue realizado por el Instituto de Economía de la Facultad  de Ciencias Económicas de la Universidad Argentina de la Empresa  (UADE), en base a los avisos publicados en medios gráficos e internet en julio pasado y muestra aumentos que van del 1 por ciento al 6 por ciento, según el barrio y la característica del inmueble.

Más allá de este avance, en general se observa una desaceleración en los aumentos ya que mientras que en el período 2002-2008 las subas interanuales en dólares eran de alrededor de 15 por ciento, en los últimos años bajaron a un dígito y actualmente orillan el 7 y 8 por ciento anual en dólares.

En barrios como Recoleta, Palermo y Belgrano el metro cuadrado se comercializó entre 2.110 dólares y 2.624 dólares. El precio promedio en los inmuebles nuevos fue de 1.955 dólares y en los usados de 1.837 dólares.

Se observó que, en Recoleta, el valor promedio del metro cuadrado a estrenar se incrementó en 1,0% comparado con los niveles relevados en abril último. En Palermo, Belgrano y Núñez los incrementos fueron de 2,5%, 2,0% y 0,1%, respectivamente. El resto de los barrios también registraron subas respecto de abril último.

En materia de departamentos usados y para una medición similar, la mayoría de los barrios observados experimentaron aumentos en sus precios. Por ejemplo: en Recoleta los precios crecieron un 2,7% promedio y en Palermo un 6,0%.

Para el trabajo sólo se consideraron departamentos en buen estado edilicio en zonas donde la muestra de inmuebles obtenida permitía estimar un promedio representativo. De esta manera, fue posible disponer de una base de más de cinco mil departamentos.

A partir de esos precios y de la superficie cubierta de cada departamento, se calculó el precio de oferta del metro cuadrado promedio. Con el fin de homogeneizar la muestra no se consideraron inmuebles en cuyo precio se incluyó el correspondiente a cocheras.

De los 12 barrios capitalinos usados en el relevamiento, el que tenía precios más bajos era Villa Devoto. Para departamentos de dos ambientes nuevos, el valor era 1.633 dólares el metro cuadrado y para los usados, de 1.562 dólares.

Para departamentos de tres ambientes, los nuevos se publicaron a un promedio de 1.609 dólares por metro cuadrado y los viejos a 1.435 dólares por metro cuadrado.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), Néstor Walenten, explicó que el incremento en los valores de los departamentos se dio porque "los aumentos en los costos de construcción no fueron acompañados por subas en el valor del dólar".

Agregó que el aumento de los costos de construcción -ya sea por materiales o por mano de obra- tracciona también el valor del inmueble usado.

"Como hubo buen nivel de actividad económica, los precios se ajustaron ligeramente, aunque entendemos que los ajustes fueron mínimos y son cercanos al 1 y 2 por ciento, dependiendo siempre de la oferta y la demanda", expresó.

A su turno, Germán Gómez Picasso, director del sitio especializado Reporte Inmobiliario, dijo que en los últimos años se observa una "desaceleración" de los incrementos en dólares.

Explicó que en el período 2002-2008 los aumentos eran del 15 por ciento anual en dólares y que luego bajaron a un dígito para quedar en cifras cercanas al 7 y 8 por ciento anual en dólares.

"Aunque haya desaceleración en los aumentos, los incrementos siguen. Los inversores continúan comprando inmuebles como refugio de valor y paralelamente aumentan los costos de construcción. Estas cosas presionan el precio de venta", detalló.

Observó que "en los dos últimos años subieron más los costos de construcción que el precio de venta de los inmuebles, por lo que esta situación genera caída en la rentabilidad de los constructores".

El día después

 Por Facundo de Almeida *
El seminario internacional “Salvemos Buenos Aires”, organizado por la Fundación Ciudad y Basta de Demoler, fue, como se relató minuciosamente en este suplemento, eminentemente práctico. Ahora es tiempo de sintetizar lo tratado, pero sobre todo de poner en práctica las buenas ideas que, fruto del intercambio y el diálogo, salieron a la luz y de exigir que el Gobierno de la Ciudad cumpla con sus obligaciones.
La conclusión general fue que las leyes existen pero que por desidia o malicia no se implementan, y si no basta preguntarles a los vecinos de Caballito que por estos días sufren nuevos desprendimientos inmobiliarios con autorizaciones de obra antedatadas violando la ley 2722, que limitó las alturas para hacer respetar la morfología del barrio.
En el encuentro patrimonial me tocó participar en un taller dedicado a analizar las compensaciones e incentivos, desde el punto de vista fiscal, para los propietarios y especialmente destinados a impulsar la restauración y puesta en valor de los inmuebles protegidos.
El tema al que me encomendaron referirme los organizadores era algo así como “Compensaciones e incentivos en la legislación vigente”, que resulta casi como tener que relatar una historia de ciencia ficción o de realidad virtual, porque los mecanismos actuales no se aplican o su ejecución es tan compleja que es como si no existieran.
Sin embargo, en la interacción con los otros panelistas y con el público sobresalieron algunas propuestas que bien podrían contribuir a resolver las cuestiones de la sostenibilidad del patrimonio, uno de los aspectos centrales que es imprescindible solucionar.
La primera de las compensaciones –mínima, por cierto– es la exención de las tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). Su implementación tiene varios inconvenientes.
El primero es que si bien la ley se presume conocida, en la práctica casi ningún propietario de inmuebles catalogados sabe que ese beneficio existe, y su difusión sería muy sencilla si se incluyera en la cédula de notificación que Desarrollo Urbano envía cuando se inhibe la parcela al momento de decidirse la catalogación. También podría mencionarse en las boletas de ABL una vez sancionada la ley definitiva de protección.
De todos modos, la idea razonable que circuló entre los asistentes al seminario proponía que la desgravación fuera automática, en todo caso, fijando porcentajes diferenciados de acuerdo con el nivel de protección, tal como establece el Código de Planeamiento Urbano.
Esto solucionaría también otro déficit de la aplicación actual, que exige, en los casos de inmuebles con varias unidades, que la solicitud la firmen la totalidad de los copropietarios, algo que evidentemente resulta muy dificultoso en la mayoría de los consorcios.
El representante de Banco Ciudad que participó del encuentro se refirió a distintas líneas de créditos que esta institución ofrece: Crédito Vivienda, línea consorcios, línea San Telmo-Montserrat. En este caso, la reflexión compartida fue que lo lógico sería que esta institución fijara tasas diferenciadas para la adquisición/reparación de inmuebles de valor patrimonial, y que la línea crediticia específica destinada al Area de Protección Histórica 1 se hiciera extensiva a todas las áreas de protección histórica porteñas.
Estas acciones concretas sin duda no pondrán en riesgo el sistema financiero; por el contrario, pueden ser un excelente mecanismo de promoción para el banco y significarían un gran aporte para el patrimonio arquitectónico porteño.
El efecto sería doble: por un lado compensar a los propietarios, pero por el otro incentivar la inversión en inmuebles patrimoniales y contribuir a su restauración, que en definitiva es algo valioso y redituable para el conjunto de la comunidad.
Otro de los aspectos pendientes que se destacaron fue la demorada creación del Fondo de Estímulo para la Recuperación de Edificios Catalogados (Ferec), cuyo único intento frustrado de reglamentación se propuso en 2006.
En este caso hay un claro incumplimiento (de los deberes de funcionario público) desde el año 2000, de quienes estuvieron a cargo del Ministerio de Desarrollo Urbano, por no poner en práctica un mecanismo que por ley debería destinar a la preservación patrimonial –como una de las varias fuentes de financiamiento– el 15 por ciento de los derechos de delineación y construcción. Estos fondos evidentemente fueron destinados a otros fines, lo que podría constituir un caso de malversación de fondos públicos.
En el seminario se analizó también la aplicación de la Transferencia de la Capacidad Constructiva, esto es la posibilidad, vigente en el Código de Planeamiento Urbano, de vender los metros que un propietario se ve impedido de construir en su parcela a causa de la protección, para su utilización en otro lugar de la ciudad.
Quedó en evidencia la clara dificultad en aplicarla –requiere de un convenio urbanístico firmado por el jefe de Gobierno y la ratificación posterior de la Legislatura– porque fue utilizado en una sola oportunidad en diez años de vigencia.
La simplificación de este procedimiento requiere de la sanción de una nueva ley, que presentó hace cuatro años la ex diputada Teresa de Anchorena y que desde entonces duerme en el Legislativo porteño.
Este mecanismo no es la solución ideal, según la reflexión de los representantes de la Municipalidad de Rosario, pero como pudieron comprobar los asistentes al seminario, esa ciudad es un mundo aparte, donde la protección del patrimonio es una política coherente y sostenida en el tiempo que permite otros procedimientos más virtuosos.
Allí utilizan un sistema de cobro de plusvalías –por obra pública o cambio de normativa– que se recuperan para el Estado y se aplican a un fondo destinado a la conservación del patrimonio.
Una idea que se concreta a sólo 300 kilómetros de la maltratada Buenos Aires, pero que resulta demasiado sofisticada para un Poder Ejecutivo más ocupado en beneficiar a los depredadores inmobiliarios que en cumplir con sus obligaciones constitucionales. Tampoco ayuda un Poder Legislativo que no termina de perder los vicios del viejo Concejo Deliberante, donde se aprueban cambios de normativa con generosas plusvalías, que nadie parece dispuesto a querer recuperar para la ciudad.
Lic. en Relaciones Internacionales. Magíster en Gestión Cultural. Docente del Master en Gestión Cultural en la Universidad de Alcalá de Henares y del Programa de Conservación y Preservación del Patrimonio en la Universidad Torcuato Di Tella,http://facundodealmeida.wordpress.com

viernes, septiembre 24, 2010

El tránsito, un trastorno que se agrava



Según el 57% de automovilistas y pasajeros, los problemas se profundizaron en los últimos tres años; Buenos Aires, 8va entre las peores


Evangelina Himitian
LA NACION 
El viajar no es un placer. Al menos no lo es en la ciudad de Buenos Aires, donde el 57% de los automovilistas y pasajeros cree que el tránsito ha empeorado en los últimos tres años y el 41% probó nuevas formas de llegar hasta su trabajo para evitar los embotellamientos.
Así lo revela un estudio que realizó la empresa IBM en Buenos Aires y en otras 19 metrópolis consideradas las más importantes desde el punto de vista de los conflictos de tránsito en el mundo. Se entrevistó a 8192 personas de todos los continentes, incluyendo a 401 que viven en la Capital, en Pilar y en La Plata y que transitan habitualmente por la ciudad de Buenos Aires. El ranking la colocó entre las ocho peores para trasladarse. Antes se ubicaron Pekín, Ciudad de México y Johannesburgo, en los primeros tres puestos, seguidas por Moscú, Nueva Delhi, San Pablo y Milán. Finalmente, Madrid y Londres completaron el top ten .
Los datos oficiales lo confirman. Hace diez años ingresaban en la ciudad 750.000 vehículos por día. Hoy, son 1.316.000 vehículos diarios, y se estima que en diez años serán unos dos millones. Además, circulan diariamente 36.000 taxis, 6000 remises, 9800 colectivos, 330.000 motos y 50.000 camiones.
La mayor cantidad de autos particulares se refleja en las estadísticas del transporte público. Durante el primer cuatrimestre del año, bajó casi 7% la cantidad de pasajeros que usan trenes, subtes y colectivos, según las planillas del Indicador Sintético de Servicios Públicos que elabora el Indec y que confirmaron operadores privados de los servicios de transporte.
Hoy, las líneas de trenes metropolitanos transportan 3,4% menos pasajeros que en 2009, y los subtes y el premetro, 7,6%, lo mismo que las empresas de colectivo. Además, los pasajeros del ferrocarril Mitre fueron 9,9% menos que hace un año. En cambio, creció 4,7% el número de automóviles en la Panamericana. Lo mismo ocurrió en la zona oeste: el Sarmiento perdió el 8,4% de los viajeros, mientras que en el acceso oeste hubo 4,4% más vehículos.
Esto hace que casi seis de cada diez porteños consideren que el tránsito se agravó en los últimos tres años y lleva a que muchos ensayen nuevas formas para movilizarse.

Según el estudio de IBM, el 34% de los consultados va a trabajar en auto, pero ahora son menos los que viajan solos. Entre quienes cambiaron la forma de viajar, el 18% dijo que comenzó a compartir el viaje en auto con un compañero de trabajo o conocido que se moviliza hacia la misma zona. Esta modalidad se llama " car-pool " y ubica a Buenos Aires entre las ciudades que tienen estándares respetables al respecto.
También el 27% comentó que, a causa de los problemas del tránsito, trabaja más tiempo desde su casa. De hecho, según este ranking, Buenos Aires tiene la segunda mayor proporción de teletrabajadores: el 66% de los encuestados dijo trabajar por lo menos un día por semana desde su casa. Otra tendencia que surge del trabajo es que no son pocos los porteños que empezaron a caminar al trabajo, aunque sea alguno de los tramos más conflictivos para el transporte. El 10% de los encuestados dijo que camina para ir a trabajar o a estudiar, algo que coloca a la ciudad entre las que tienen más caminantes.
"El problema del tránsito es la consecuencia del uso excesivo y no jerarquizado de la calzada. Para revertir esta situación es necesario priorizar el transporte que asegure la movilidad de la mayor cantidad de personas. Esto es, el transporte público", apuntó Inés Schmidt, docente investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA.
"Efectivamente, los pasajeros están buscando alternativas. La ciudad necesita de manera imperiosa elaborar, discutir y acordar un plan integral. Hasta hoy sólo se han implementado medidas tan espasmódicas como incongruentes. Mientras se peatonalizan algunas callecitas del centro porteño para desalentar el uso del automóvil particular, simultáneamente se inician obras faraónicas para incrementar la capacidad de estacionamiento vehicular del propio macrocentro, tal como se intentó en el subsuelo del parque Las Heras, lo que no haría más que inducir mayor tránsito", consideró el arquitecto Guillermo Tella, investigador del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento.
"Buenos Aires cuenta con un alto número de servicios de transporte urbano de pasajeros y una extensa red vial, que moviliza a millones de pasajeros diariamente. Sin embargo, el sistema se encuentra saturado y la congestión vehicular tiene cada vez mayor impacto sobre la calidad de vida de la población", agregó Tella.
Algo positivo
Según el estudio, en Buenos Aires el 25% de los encuestados manifestó no haber participado nunca de un embotellamiento y el 43% indicó que éste nunca superó los 30 minutos. Estas cifras posicionan muy bien a la ciudad si se compara el resultado con el resto de las involucradas en el estudio. Moscú, por ejemplo, registra las demoras más largas, de un promedio de 2 horas y media.
"El estudio es bastante acotado en número de casos, pero, en términos relativos, sirve mucho para comparar las ciudades. Hay un indicador que refleja que no estamos tan mal, y es el dato de que son muy pocos los porteños que estuvieron en un embotellamiento", dijo a LA NACION Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte porteño.
EN DETALLE
  • El ranking . Según el estudio de IBM, las diez peores ciudades del mundo en materia de tránsito son Pekín, Ciudad de México, Johannesburgo, Moscú, Nueva Delhi, San Pablo, Milán, Buenos Aires, Madrid y Londres.
  • Vehículos . Según cifras oficiales, hoy ingresan por día en la ciudad 1.316.000 autos. Además, circulan 36.000 taxis, 6000 remises, 9800 colectivos, 330.000 motocicletas y 50.000 camiones.
  • Transporte público . Los trenes metropolitanos transportaron en los primeros meses de este año 3,4% menos de pasajeros que hace un año. En cambio, creció el 4,7% el número de autos particulares que circulan por la Panamericana.
  • Atascamientos . El 25% de los encuestados dijo no haber participado nunca de un embotellamiento de tránsito y el 43% afirmó que éste nunca había superado los 30 minutos.
  • Cambios . El 34% de los encuestados dijo que va a trabajar en auto; el 18% afirmó que comenzó a compartir el auto; el 27% dijo que procura trabajar más tiempo en la semana desde su casa para evitar el tránsito, y el 10% dijo que camina para ir a trabajar o a estudiar, lo que coloca a Buenos Aires entre las ciudades del mundo con más caminantes.
QUE DICE LA GENTEEMILIANO BRUKETA
Motociclista, 32 años

Me estresa mucho el tránsito en la ciudad. Esto es un caos. Me parece que, desde hace un año, está peor. Además, la gente está cada vez más loca en la calle.
DANIELGOLDBERG
Programador, 25 años

"Por mi trabajo, tengo que ir y venir del centro y el tránsito me estresa un montón. Voy en auto y trato de evitar las horas pico y, si puedo, trabajo desde mi casa".
TIRSO GOMEZ
Relacionista público, 29 años

"Vengo de Barrio Norte y siempre tardaba 20 minutos para llegar hasta el centro. Ahora, tardo más por todas las obras que se están haciendo y porque hay más autos".
MARIA EUGENIA CURA
Estudiante de Ingenieria, 22 años

"Trabajo en Belgrano, estudio en Puerto Madero y vivo en Acassuso. El viaje de vuelta a mi casa, en general, insume una hora y media. Aumentó mucho el tránsito en los últimos dos años".



sábado, septiembre 18, 2010

Un tesoro cada vez más escaso

Fecha: 11/09/2010 - Fuente: La Nación - Página: 6/Propiedades
Terrenos
Ante la escasez de espacios para edificar en la Capital, los precios se mantienen altos; los más buscados, aquellos que permiten construir entre 1000 y 1500 m2
Un bien escaso y cotizado, porque la tierra no tiene reposición, pero a medida que disminuye su oferta es posible defender mejor su valor. De todos modos, siempre hay una evolución a la hora de analizar estos negocios según la coyuntura del momento. Todo indica que por ahora los terrenos más buscados son aquellos que permiten construir entre 1000 y 1500 m2 del factor ocupación total (FOT), y en lo posible con frentes que superen la clásica medida de 8,66 m. Los terrenos no abundan, pero todavía es posible hallarlos en distintos barrios. Hoy, el desarrollador evalúa con detenimiento si compra o no un lote para construir.
El incremento del precio del suelo, dada su localización y las características inherentes como materia prima esencial para el desarrollo inmobiliario, y sus particularidades en función de la cercanía a centros urbanos, de trabajo y áreas verdes convierten cada lote de terreno en único.
Para Jorge Toselli, presidente de JT Inmobiliaria, en Barrio Norte la oferta de lotes es casi nula. Cita algunos ejemplos que dan una idea de los valores según sus características: "En un lote sobre Arenales al 2600 se pueden construir alrededor de 1000 m2 de obra por 700.000 dólares; la incidencia ronda los 600 dólares. En otro, en Pedro Goyena al 600, se pueden construir 1300 m2 de obra a 880.000 dólares, son 370 metros de tierra, y la incidencia es de 700 dólares, ya que es una avenida cotizada de Caballito. Hoy varió mucho la negociación, antes el comprador hacía una oferta al contado por un terreno, ahora ofrece metros cuadrados a construir en parte de pago. Hay lotes en Barrio Norte que pueden alcanzar los 800 a 1000 dólares de incidencia, pero a su vez ha bajado la rentabilidad de los proyectos, ya que con 1000 dólares de costo hay que vender a 3000 dólares el m2, que no resulta sencillo. Las obras deberían dejar el 30% de rentabilidad, aunque hoy si dejan el 25 es un buen negocio. La venta de terrenos estará activa hasta marzo de 2011".
Oferta
Actualmente es cada vez más difícil para el desarrollista encontrar terrenos vacantes para edificar a costos razonables. Pocos tienen en cuenta que el precio de la tierra es el que determina en mayor medida cuánto costará el metro cuadrado construido.
Según la opinión de Mario Gómez, director de Le Bleu Negocios Inmobiliarios, sigue profundizándose el proceso iniciado en 2003 de una transferencia de riqueza desde los desarrolladores hacia los propietarios de tierra. "Hoy, el terreno significa hasta el 50 por ciento de los costos del negocio, y hace más de diez años era el 25 por ciento. En 2009 el precio de los terrenos aumentó un 20 por ciento en dólares, y si se siguen vendiendo es porque la tierra es la que le da carácter al emprendimiento. El costo de la construcción fue de un 15 por ciento y los terrenos crecieron por encima de ese valor. Cuando no hay negocio posible, los lotes se desvalorizan; si el valor de reposición supera el precio de mercado se deja de construir en determinados barrios. En la Capital hay terrenos, pero ocurre que los desarrolladores apuntan a las zonas donde es rentable construir, por eso se revalorizan y finalmente se produce un efecto derrame. Hay gente que no convalida los precios de Caballito, Palermo o Belgrano y se va a construir a Almagro o Núñez. La gran mayoría de los desarrollos inmobiliarios son entre 2000 y 5000 m2 para construir unidades chicas, con inversiones de 2 a 4 millones de dólares, algo que permite armar un pool de inversores. Igual cada vez más hay que evaluar mejor el proyecto."
Daniel Mintzer, socio de la desarrolladora G & D, sostiene que el mercado está raro. "Los terrenos están muy caros. Recién ahora la tierra tiende a mantener sus valores, hoy significa entre un 30 y un 40 por ciento del valor de venta y no debería pasar el 25%. Recientemente adquirimos uno con una muy buena incidencia, en la licitación del gobierno porteño en la ex AU3 en Villa Urquiza, es una nueva área donde se apunta a la construcción media, unidades de 2 y 3 ambientes tipo dúplex a 1600/1700 dólares el m2. Estoy esperanzado en que los desarrolladores podamos crear nuevas zonas y construir en San Telmo, Barracas, Villa Crespo, allí estamos buscando, y así los terrenos empezarán a bajar", agrega.
Moisés Altman, director de Altman Construcciones, destaca: "Si se hace el cálculo del costo del m2 de incidencia de terreno más el costo de construcción da un valor que no está convalidado por los precios de venta. Se hacen pocas operaciones, creo que los valores están en su techo. Además, es difícil vender en barrios no tradicionales, pero, por otro lado, en Parque Holmberg son razonables las incidencias que se piden y el desarrollador que compra está obligado a construir, es una buena alternativa que estamos estudiando, ya que será un sitio demandado dentro de poco tiempo. Para el futuro observo un panorama amesetado, los dueños de la tierra saben que tienen un bien irreemplazable, por eso la oferta de lotes hoy no es elástica. Los precios no bajarán en el corto plazo, salvo que ocurra un cambio drástico en la economía. Pero lo cierto es que en el mercado hay terrenos nuevos; hace tres meses escaseaban, pero ahora hay más ofertas porque se hacen pocas operaciones".
El desarrollador sostiene que influye mucho en los valores de los lotes la acción de los intermediarios: "En general los lotes no se autorizan para la venta, pero ellos les prometen a los dueños de la tierra valores que no se pueden convalidar; me ocurrió con un lote que reservé en 4,4 millones y luego apareció publicado en 6 millones, se desestimó la reserva y ese terreno no se vendió".
Para el gerente comercial de Covello Propiedades, Mariano Simone, las condiciones cambiaron con respecto a la venta de lotes, ya que el poseedor de la tierra está globalizado y muy bien informado: "Hay que trabajar con valores de terreno que difícilmente se puedan convalidar. La ecuación que se hace actualmente cambió: se piensa a qué valor se puede vender en la zona, cuál será el costo de construcción y la rentabilidad lógica por obtener para ver si el empresario-desarrollador arriesga, y eso es el resultado de cuánto se podría pagar por el terreno. En Palermo Nuevo quedan pocos disponibles y la incidencia no baja de los 700 dólares, y en algunos casos roza los 1000 dólares. En Palermo Hollywood promedia los 550 dólares. Uno en Villa Urquiza se vendió con una incidencia de 390 dólares. También hay dueños de tierra que no necesitan el dinero y al vender toman metros del nuevo proyecto."
Por último, Fernando Cancel, presidente de Kantai, subraya: "Si aparece un terreno en zonas exclusivas como Palermo Chico, Plaza Alemania o en Figueroa Alcorta siempre tendrá un comprador aunque se paguen cifras que puedan parecer disparatadas. "Quedó demostrado con algunos proyectos que pagando 2000 dólares el m2 de tierra aún puede ser negocio, siempre en lugares premium. A partir de 2003 comenzó a subir el valor de los terrenos, y los triple A oscilan entre los 2000 y 3000 dólares de incidencia. Aunque el desarrollador quiere tener la tranquilidad de que lo que construirá lo podrá vender bien. En la zona de Palermo ya la incidencia alcanza los 1000 dólares y, si se suma el costo de construcción, hay que comercializar a 2500 dólares".
Juan Fernández Mugica 

Garajes y estaciones de servicio

 Para Diego Río, titular de Río Inmobiliaria SA, los edificios de garajes ubicados en los barrios más demandados son muy buscados por los desarrolladores para construir edificios, aunque hay cada vez menos.
"Vendimos garajes en los que el valor del terreno es más importante por lo que se puede construir que por lo que en realidad se cotiza como edificio de cocheras.Hicimos una operación en Palermo, sobre la calle Gallo, de un garaje que valía 1,5 millones de dólares y que por su rentabilidad y los metros por construir superó los 2 millones. Comercializamos otro en la zona del Botánico que como garaje se cotizaba en 2,5 millones de dólares y se vendió en 3 por el FOT, y hoy aumentó su valor en un 30 por ciento, es un terreno con triple frente muy particular. Existen dueños de garajes que aprovechan el valor de éstos como terreno y los venden para después seguir con su negocio. En el caso de las estaciones de servicio, es más complejo concretar las operaciones por el certificado de hermeticidad y la extracción de tanques para luego construir, aunque tienen su demanda", apunta Río.