martes, julio 13, 2010

Se están construyendo casi 200 torres en la Capital

Son edificios de viviendas y se concentran en las principales zonas de Palermo, Caballito, Belgrano, Puerto Madero y Villa Urquiza

Siete años tuvieron que esperar los porteños para recuperar una imagen típica de las épocas de bonanza económica y volver a cruzarse en prácticamente cada esquina con una obra en construcción.

En la actualidad, en sólo cinco barrios de la ciudad existen casi 200 edificios en construcción y los permisos de edificación para viviendas presentados ante las autoridades municipales en el primer semestre del año ya equiparan al récord de los últimos treinta años, que se había alcanzado en 1998.

Este boom de la construcción, sin embargo, está lejos de ser un fenómeno generalizado en toda la ciudad y, al menos por ahora, se concentra en barrios de clase media para arriba, como Puerto Madero, Belgrano, Caballito, Palermo y Villa Urquiza.

Según un relevamiento realizado por la consultora Reporte Inmobiliario, las zonas más pujantes de estos cinco barrios suman 188 torres en obras que significan más de 450.000 metros cuadrados de viviendas nuevas.

El ranking es encabezado por Caballito y Belgrano. En el primer caso, sólo en el radio comprendido por las avenidas Carabobo, Rivadavia y Directorio y la calle Del Barco Centenera hoy se están levantando 40 edificios. Un número similar se registra en Belgrano, tomando únicamente como eje la avenida Cabildo y un radio de pocas cuadras hacia ambos lados, mientras que en Palermo la cifra trepa a 64 edificios, relevando sólo las zonas de Las Cañitas, Palermo Nuevo y Plaza Guadalupe.

En Villa Urquiza, las construcciones en marcha suman otros 19 edificios, en tanto que un caso aparte es el de Puerto Madero, donde hoy hay más de 25 torres en obra, dirigidas a un segmento muy exclusivo y de altísimo poder adquisitivo que puede llegar a pagar más de US$ 2500 por metro cuadrado.

Millonaria inversión

Si bien es muy difícil precisar a cuánto asciende la inversión en estos proyectos, en el sector destacan que el monto promedio por metro cuadrado nuevo en estos edificios dirigidos a la clase media-alta y alta no baja de los US$ 700, y en el caso particular de Puerto Madero trepa por encima de los 1200 dólares, con lo que sólo en las 200 torres que ya están en obra la inversión supera largamente los US$ 500 millones.

El relevamiento de Reporte Inmobiliario está en línea con las estadísticas que maneja el gobierno porteño. Durante el primer semestre del año, en la ciudad de Buenos Aires se aprobaron proyectos para la construcción de viviendas por casi 800.000 metros cuadrados, lo que implica no sólo un crecimiento del 62,5% frente al año pasado, sino que también iguala al nivel más alto de los últimos 30 años, que se había logrado en 1998. Sin embargo, no hay que perder de vista que en la década pasada, el sector tenía un crecimiento mucho más “democrático”, ya que la actividad estaba mucho más diversificada en toda la ciudad y no concentrada en unos pocos barrios, como ahora. En el Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (Cedem), dependiente del gobierno porteño, aclaran que los permisos de edificación revelan las expectativas de inversión futura.

Sin embargo, destacan que "la obligatoriedad del trámite y el carácter oneroso lo convierten en la expresión de una intención cierta. De manera que la cantidad de permisos de construcción y la superficie permisada constituyen un importante indicador de la futura actividad de la construcción y de la oferta de nuevas unidades inmobiliarias".

Según los datos del gobierno porteño, en sólo 10 barrios, de los 47 de la ciudad, se concentra un poco más de tres cuartos (76,23%) de la superficie total proyectada para edificar viviendas. Y entre tres barrios (Puerto Madero, Palermo y Caballito) suman casi la mitad de los proyectos.

En el otro extremo, se encuentran barrios como Monserrat, San Nicolás o Villa Soldati, en los cuales no se presentó ni un solo permiso para construcción de viviendas en la primera mitad del año.

"Después de la devaluación, las viviendas que más rápido recuperaron sus valores son las que están mejor ubicadas, lo que explica que la mayoría de los proyectos nuevos estén concentrados en barrios de alto poder adquisitivo", señala Eduardo Gutiérrez, presidente de Vizora, la flamante desarrolladora inmobiliaria creada por el grupo local Farallón y el Banco Macro Bansud. "A esto se suma que los proyectos dirigidos al segmento ABC1 son los que se mueven, porque estos clientes no necesitan del crédito para acceder a una vivienda", agrega.

Otro dato para tener en cuenta, de acuerdo con las estadísticas oficiales del gobierno porteño, es el tipo de viviendas que se está construyendo. Durante el primer semestre del corriente año, casi la mitad (el 49,8%) del número total de permisos de obra solicitados correspondieron a viviendas catalogadas como suntuosas, máxima categorización con la que se encuadra a los proyectos en el Departamento de Obras Particulares del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. En el mismo período de 2004, las viviendas que tenían esta calificación representaban el 29% del total.

"A diferencia de lo que sucedía en los 90, ahora se construyen viviendas de mejor nivel y la oferta está centrada en edificios y torres y no en barrios cerrados", explica Alejandro Ginevra, presidente de la desarrolladora y comercializadora Aranalfe. "En el caso específico de los countries y barrios cerrados lo que estamos viviendo es un efecto rebote. Mucha gente que en la década pasada se había mudado a estos complejos ahora está volviendo a la Capital por una combinación de factores como la seguridad, la distancia y la falta de servicios", agrega.

Por Alfredo Sainz
De la Redacción de LA NACION

Para todos los gustos

Cinco barrios concentran la inversión en torres de viviendas en la Capital. Los principales proyectos en desarrollo suman más de US$ 500 millones, en 450.000 metros cuadrados.

martes, mayo 18, 2010

Proteger al patrimonio y a los propietarios

La transferencia de la capacidad constructiva, prevista en el CPU, permite compensar económicamente a los dueños de inmuebles catalogados.

Laura Weber

El interés por la protección del patrimonio urbano, arquitectónico y cultural de la ciudad ha crecido significativamente desde la incorporación de los Distritos Area de Protección Histórica (APH) al Código de Planeamiento Urbano y la creación el Listado de Inmuebles Catalogados. En el último lustro se sancionaron más leyes de protección que en los diez años anteriores y el número de inmuebles catalogados aumentó considerablemente, gracias también a la activa participación de los vecinos de la ciudad. Sin embargo, no evolucionó de la misma manera la legislación en materia de compensaciones e incentivos para los propietarios de edificios protegidos. En la Legislatura se impulsaron numerosos de proyectos de catalogación y de creación de Distritos APH y se advirtió la necesidad de encontrar herramientas de compensación e incentivos para los propietarios de edificios catalogados que pudieran ver afectado el valor económico de sus inmuebles.


El Código de Planeamiento Urbano, en su Sección 10, dedicada a la protección patrimonial, cuenta con un instrumento muy interesante denominado "Transferencia de la capacidad constructiva". Este mecanismo se fundamenta en que en los edificios catalogados la demolición no es posible y las ampliaciones de volumen están prohibidas o muy restringidas, por lo tanto si un inmueble catalogado tiene menor superficie construida que la permitida en su distrito de zonificación, dispone de una capacidad constructiva que no podrá utilizar en su propia parcela. Entonces, como compensación, el CPU contempla la posibilidad de transferir esa capacidad constructiva remanente a otros terrenos. Lamentablemente, hoy este mecanismo tiene una tramitación sumamente compleja (requiere la firma de un Convenio Urbanístico entre el propietario y el Jefe de Gobierno y su aprobación legislativa) y sus posibilidades de aplicación son escasas. En los años que lleva de vigencia la normativa, sólo se ha firmado un convenio de transferencia que nunca fue efectivizado.
Por ello elaboramos un proyecto de ley de reforma de este incentivo en base a dos cuestiones: facilitar el trámite de obtención y crear una demanda para la superficie transferida desde inmuebles catalogados, lo cual es fundamental, porque hoy, más allá de las dificultades de aplicación, no hay un interés real en este instrumento.


Para lograrlo tuvimos en cuenta todos esos mecanismos hoy presentes en el CPU que permiten aumentar considerablemente el FOT de una parcela, como el completamiento de tejido –enrase–, las normas urbanísticas especiales y el incremento de FOT del 25% para la zona sur, que se otorgan en forma "gratuita" y sin ningún tipo de compensación por parte del beneficiario. El proyecto establece entonces que estas disposiciones podrán seguir aplicándose pero sólo mediante el uso de capacidad constructiva transferida. Por ejemplo, si en una parcela pueden construirse 1000 m en 5 niveles, pero mediante el enrase se pueden construir 2 niveles más, o sea 400 m2 más, esos metros extra deberán comprarse a edificios catalogados que tengan capacidad constructiva remanente. Con respecto a la tramitación, se propone que el Gobierno porteño establezca cuál es la capacidad constructiva pasible de ser transferida (que quedará asentada en un registro) y solo intervenga nuevamente a la hora de aplicarla en la parcela receptora. Las transacciones, entonces, se realizarán entre privados y a precio de mercado. El proyecto considera además el valor diferencial del m2 construido en los distintos barrios y establece una compensación entre zonas para que el incentivo sea favorable, por caso, tanto para los propietarios de catalogados de Recoleta como de Lugano.


Este instrumento ya se utiliza en Nueva York, San Pablo, Madrid y Porto Alegre, y también en ciudades de nuestro país como La Plata. En Nueva York es posible transferir la capacidad constructiva remanente de un edificio catalogado, pero sólo a parcelas linderas o emplazadas al otro lado de la calle o en la esquina contraria. En San Pablo la transferencia puede ser utilizada también en zonas donde haya proyectos urbanísticos específicos, como un instrumento más para fomentar su desarrollo. El proyecto, originalmente presentado en 2007, fue discutido en una reunión de trabajo realizada en la Legislatura a fines del año pasado, a la que asistieron reconocidos profesionales. Gracias a los aportes realizados en esa reunión, se hicieron modificaciones que enriquecieron el proyecto, que fue presentado nuevamente, en forma conjunta, por los diputados Anchorena, Varela, Epszteyn y Asinelli, de distintos bloques. Sería beneficioso que este proyecto fuera próximamente sancionado y que esta iniciativa sea acompañada por otras que apunten a otorgar una compensación necesaria y adecuada a los propietarios de inmuebles catalogados. Se fomentaría así la protección patrimonial, previendo también mecanismos económicos y financieros que la hagan sustentable.

jueves, marzo 04, 2010

AVATARES DE UN PARADIGMA EQUIVOCADO Inundaciones: la lógica del caño

Por Sergio Federovisky *

La ciudad de Buenos Aires ha sido afectada por inundaciones desde el día siguiente a la segunda y definitiva fundación, en 1580. La reiteración dramática de esas inundaciones cuatro siglos después obliga a usar otro paradigma de pensamiento.

La planta urbana original estaba situada en “terrenos planos y no planicies inundables”, según establecían las Leyes de Indias para el Nuevo Mundo. Pero aquellas tierras altas de la primera urbanización eran las únicas: tanto hacia el sur (las planicies que derivaban en el Riachuelo) como al norte y oeste (la cuenca del arroyo Maldonado), la ciudad estaba hostigada por las inundaciones cada vez que llovía. La manera en que se enfrentó la realidad del anegamiento permanente –tanto en aquellos momentos primigenios como en los posteriores, más ingenieriles– respondió siempre a una forma de pensamiento clásico y ortodoxo: sacar el agua. Para lo cual, la presencia abrumadora –y capaz de albergar trillones de litros– del Río de la Plata era completamente funcional.

UNA LOGICA PURAMENTE HIDRAULICA

La lógica era hidráulica. Y así fue como arroyos llamados “los terceros”, que correspondían a una serie de hilos de agua que hacia el sur de la Plaza de Mayo desaguaban perpendiculares en el Río de la Plata, fueron puntillosamente eliminados y convertidos en adoquinadas calles que hoy atraviesan San Telmo.

Los Terceros (bautizados así porque eran de “tercer orden”, salvo cuando arreciaban las lluvias) fueron el obstáculo que quebró el damero original del centro histórico de la ciudad. Ninguno de los Terceros (del Sur, del Medio y del Norte) ha sobrevivido: a mediados del siglo XIX, cuando Buenos Aires crecía aún sin infraestructura, fueron empedrados incrementando inmediatamente así el volumen y la velocidad de deslizamiento.

Luego la ciudad acusó el impacto de la inmigración y de las epidemias de cólera y fiebre amarilla. Se proyectó, entonces, la red de desagües cloacales y pluviales (viajaban por el mismo caño) del llamado Radio Antiguo. Los cálculos se hicieron según una ciudad de hace más cien años: para determinar el coeficiente de descarga de los caños se estimó que el 50 por ciento del agua que caía por la lluvia drenaba naturalmente en el terreno. Tras inaugurarse las obras del Radio Antiguo, la ciudad, que ya había anexado a los pueblos de Flores y Belgrano, emprendió el proyecto del Radio Nuevo, para servir a una población total de 1.100.000 habitantes, pero con una proyección de crecimiento hasta los tres millones con que actualmente cuenta. Más aún: los ingenieros preveían que aquellos caños, con la espantosa modalidad de eliminar arroyos y convertirlos en tubos, debían alcanzar para una población de hasta seis millones de habitantes.

CUESTIONAMIENTO DEL CAÑO

Sin embargo, la reiteración precipitada de inundaciones a partir de la década del 80 puso en cuestionamiento tanto el diámetro del caño como la forma de pensar la ciudad. Las premisas ingenieriles para la descarga pluvial fuera del centro de la ciudad habían sido adoptadas según los siguientes parámetros: una lluvia promedio de 60 milímetros en treinta minutos, un coeficiente de escorrentía 0,6 para la ciudad (el 40 por ciento infiltra el suelo y el resto corre por las calles) y de 0,2 para las áreas tributarias de los arroyos ubicadas en el Gran Buenos Aires. El desborde ya empezó a manifestarse a mediados de la década del cuarenta, a poco de inaugurarse las obras, cuando el conurbano comenzó a gestarse a imagen y semejanza de la urbe pavimentada. Un ingeniero de Obras Sanitarias, Silvio Arnaudo, se horrorizaba en 1943 de que “las obras de desagües están requiriendo una constante ampliación”.

PUNTOS DE QUIEBRE

El 31 de mayo de 1985 fue una bisagra. Los 295,4 milímetros caídos en treinta horas no sólo condujeron a que al día siguiente un diario titulara en tapa: “El día que se hundió Buenos Aires”. Fue también el comienzo de la “era moderna” en la que casi cualquier lluvia, sobre una metrópolis de quince millones de habitantes, convierte a Buenos Aires en la punta de un embudo. Los políticos, como corresponde a su raza, seguirán insistiendo que “su” lluvia es la peor de la historia. Sin embargo, la estadística demuestra que el promedio histórico de lluvias sobre la ciudad de Buenos Aires (unos mil milímetros al año) apenas ha crecido en unos cien milímetros en los últimos treinta años, cifra no determinante. Podrá haber alguna excepción puntual, ya que se trata de algo tan complejo como el clima que puede dar lugar a un febrero lluvioso como el actual, pero, aun cambio climático mediante, el departamento de Meteorología de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA sostuvo que “no hay diferencias notables entre lo que ocurrió en épocas anteriores y lo que se puede observar en el número de días lluviosos y la precipitación mensual en la Capital Federal”.

MI LLUVIA ES LA PEOR

Además de creer que la lluvia que inundó la ciudad durante su gestión fue la peor, enviada claro está por la oposición salvaje, los políticos creen que todo es un problema de diámetro de un caño. Y que todo se resuelve con obras, palabra que es sinónimo de topadora, de túnel, de hormigón.

Esa forma de razonamiento, la de sacar el agua de donde sobra y llevarla lo más lejos que se pueda, es la misma que estaba vigente cuando apareció el problema. Parece estar bastante comprobado –la lluvia de la semana pasada, de 90 milímetros en dos horas, así lo demuestra– que ese pensamiento hidráulico ha fracasado.

Una inundación urbana no es la expresión de mucha lluvia, sino la manifestación de una anomalía entre la sociedad y el medio en que se ha instalado. Una inundación revela cosas tan tontas y obvias como que la ciudad no tiene suficientes parques o espacios verdes como para absorber la lluvia; ni áreas de retención de agua para compensar las pérdidas de infiltración por la abrumadora impermeabilización del suelo; que su urbanización ha avanzado a sitios como las cuencas de los arroyos que la naturaleza dispuso para que el agua circule...

LA CIUDAD COMO ECOSISTEMA

Pensar desde esta otra forma de razonamiento equivale a pensar a la ciudad como un ecosistema y a la inundación como un problema ambiental que de tan complejo carece de una solución y un abordaje únicos. El pensamiento único –y limitado, permítaseme– estima que se trata sólo de agrandar caños, cosa que –con mayor o menor eficacia– han hecho todos los intendentes desde 1985 para acá. Mauricio Macri se desgañita en estos días acusando a sus predecesores de no haber hecho las obras necesarias, sin reparar en algo tan obvio como que la reiteración del problema con lluvias menores revela que las obras, en el mejor de los casos, serían apenas una parte de la solución. Y el jefe de gobierno se golpea el pecho por el orgullo que le provoca el tremendo caño que está colocando y que fungirá como aliviador del Maldonado. No ve que la próxima inundación se gesta en la actual modalidad de crecimiento urbano (torres y torres), definida por la especulación inmobiliaria y no por la planificación ambiental del territorio.

Es que si se sigue pensando con la lógica que creó el problema, sólo seguiremos discutiendo el diámetro. Y así no hay caño que alcance.

La punta del ovillo

Un abordaje del problema que acepte la multicausalidad y complejidad del asunto, al tiempo que reconozca que es un tema de la relación sociedad-naturaleza más que de ingeniería hidráulica, podría sopesar las siguientes herramientas juntamente con el aumento del diámetro de los caños: incrementar los espacios de infiltración (espacios verdes sería lo ideal); incorporar áreas “esponja” de retención de agua como forma de retrasar los grandes volúmenes de escurrimiento superficial; generar recipientes —por ejemplo en las grandes torres— de almacenamiento de agua de lluvia; instrumentar medidas arquitectónicas de adaptabilidad que dejen de negar que Buenos Aires es un área inundable y rediman el hecho de que muchos barrios ocupan zonas que “pertenecen” a los arroyos...

Es que si se sigue pensando con la lógica que creó el problema, sólo seguiremos discutiendo el tamaño. Y así no hay caño que alcance.

* Biólogo, periodista ambiental, presidente de la Agencia Ambiental La Plata, autor de Historia del medio ambiente y El medio ambiente no le importa a nadie.

viernes, febrero 26, 2010

Las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires son provocadas

a) alejamiento de la desembocadura de los arroyos (ahora entubados) por efecto de la realización de rellenos costeros.

b) reducción de espacios verdes a través del siglo XX.

c) construcción de estacionamientos subterráneos debajo de espacios verdes públicos (eliminación de absorción).

d) construcción indiscriminada; eliminación del “pulmón de manzana” absorbente.

e) construcción indiscriminada; torres con fundaciones a 40 m de profundidad; endicamiento de la napa freática.

f) elevación del nivel de las calzadas por sucesivas repavimentaciones.

g) barreras físicas entre zonas inundables y terrenos absorbentes; paredones del ferrocarril.

h) construcciones clandestinas sobre terrenos absorbentes: edificios y playas de estacionamiento en el Hipódromo de Palermo.


Buenos Aires se inunda ante cada lluvia copiosa. La ciudad colapsa y miles de vehículos quedan imposibilitados de seguir su camino, cientos quedan flotando, las cámaras transformadoras de corriente eléctrica quedan anuladas, miles de vecinos quedan sin electricidad, hay calles que se convierten en ríos. La ciudad se paraliza.

Los funcionarios dicen que eso se debe a las maldades de la madre naturaleza, a que los vecinos sacan la basura fuera de hora o que los adversarios políticos se dedican a tapar lo sumideros para provocar el caos. Por su parte, algunos de esos adversarios políticos aventuran que el oficialismo no ha hecho todas las inversiones necesarias en infraestructura y que no se ha cumplido con las megaobras proyectadas para acabar con "el flagelo de las inundaciones".

La realidad es que los vecinos y circunstanciales ocupantes de la ciudad somos convidados de piedra ante un escenario preparado para que se produzcan esas inundaciones. Los funcionarios y "los emprendedores"inmobiliarios lo vienen preparando desde hace muchos años; los vecinos, desde entonces, estamos tratando de pararlos.

¿Qué ha sucedido en Bs As en los últimos 50 / 60 años para qué cada vez sean más graves las consecuencias provocadas por una lluvia copiosa?

Sucedió lo siguiente:

a) se prolongó, hasta en casi 1.000 m de su lugar original (caso Arroyo Maldonado), la desembocadura de los cinco arroyos que desaguan sobre el Estuario del Plata. Los arroyos de llanura, como los que atraviesan la Ciudad de Bs As, y que entubados han sido convertidos en pluvioductos, tienen muy poca pendiente y por lo tanto poca velocidad de escurrimiento. Si alegremente se prolonga su desembocadura con rellenos sobre la costa, el escurrimiento de las aguas se retarda sensiblemente (a mayor alejamiento de la costa original, mayor tiempo de desagote de los conductos). La costa de la Ciudad ha sido rellenada históricamente en una superficie que casi llega a los 40 Km cuadrados, con la consecuente prolongación de la desembocadura de los arroyos que comentábamos anteriormente. Este tipo de tareas continúa en la actualidad para ejecutar las obras de ampliación del Aeroparque Jorge Newbery, ejecutadas de facto y fuera de normativa.

La red cloacal está colapsada desde hace más de veinte (20) años y no existen plantas de tratamiento de efluentes; los conductos de desagote pluvial que conducen hacia los arroyos entubados, quienes finalmente desaguan en el estuario, transportan también basura, líquidos cloacales y efluentes industriales no tratados, ocupando una parte significativa de su sección útil. Esto hace que no sólo se reduzca la posibilidad de evacuación rápida de las aguas de lluvia, sino que estos líquidos altamente contaminantes, descarguen "en crudo" en nuestro ya poluído estuario.

b) durante el siglo XX se redujo la cantidad de espacios verdes públicos en más de 50 hectáreas. Esto, además de ser un perjuicio directo a la población porque se le eliminó la posibilidad de su disfrute, se constituyó en una sensible pérdida de superficie absorbente. Al mismo tiempo, “la puesta en valor” de más de cincuenta (50) plazas porteñas entre 2005 y 2007, resultó en una disminución de aproximadamente un 30% de su superficie absorbente debido a la construcción de caminos y veredones de solado rígido que reemplazaron a los antiguos senderos de granza (dislate que también contribuyó a aumentar la temperatura ambiente).

En el transcurso de los años 2008 y 2009 la actual administración siguió impermeabilizando terrenos absorbentes (plazas públicas) en zona inundable, como son los espacios verdes situados a lo largo de Av Sarmiento, desde Plaza Italia hasta Av del Libertador.

c) La ley Nº 469 -aprobada en el año 2000- estableció la construcción de trece (13) playas de estacionamiento subterráneas en diferentes plazas de la ciudad.

Las leyes Nº 3.057 y Nº 3.058 -aprobadas en 2009- establecieron la libre construcción según proyecto del contratista, de playas de estacionamiento subterráneas casi en cualquier lugar de la ciudad: cuarenta y dos (42) ubicaciones, entre ellas, otras quince (15) plazas.

Esto hace un total de veintiocho (28) plazas a impermeabilizar. La mayoría están en la zona norte de la ciudad, la más atestada, la que más se inunda.

Las dos últimas inundaciones de la Ciudad de Buenos Aires (15 y 19 de febrero de 2010) han puesto en evidencia la gravedad de la situación creada a través de los años por -entre otras causas- esta sistemática eliminación de superficies absorbentes que contribuían anteriormente a contener las lluvias caídas.

d) el auge de la construcción en propiedad horizontal, ya sea entre medianeras o en edificios de perímetro libre (torres), también eliminó la existencia de terrenos privados absorbentes; se impermeabilizó la mayor parte de la entonces superficie absorbente sobre predios privados con nuevas construcciones. Los códigos indicaban la existencia de un "pulmón de manzana absorbente"; esta obligación dejó de existir en las zonas más densamente pobladas y desde hace más de veinte (20) años se permite construir sobre planta baja en cada parcela, perdiendo así el pulmón de manzana, su condición permeable.

e) se construyeron edificios en altura indiscriminadamente en casi toda la ciudad, pero principalmente en las zonas cercanas a la costa (Puerto Madero, microcentro, Retiro, Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez). Las fundaciones de los edificios en altura implican excavaciones de entre 30 y 40 m de profundidad que sobrepasan largamente las dos primeras napas de agua. Es a través de estas napas, que los terrenos aún absorbentes acumulan el agua y la envían al estuario. La red de bases de hormigón construidas constituyen -subterráneamente- un verdadero dique a la evacuación de las aguas de lluvia, retrasando y muchas veces impidiendo el escurrimiento.

f) por obra de sucesivas repavimentaciones, el nivel de las calzadas ha sido elevado ostensiblemente. Las calles de la ciudad estaban empedradas en un nivel por lo menos 20 cm por debajo de la vereda. Las sucesivas pavimentaciones y repavimentaciones sobre el adoquinado original ha invertido esa relación; las calles (salvo las cunetas de hormigón) han quedado más altas que las veredas, facilitando así la inundación inmediata de estas. Esta situación está siendo profundizada aún más en el barrio de Palermo Viejo (donde las inundaciones superan el metro de agua) al estrechar y elevar las bocacalles de muchas esquinas.

g) existen barreras físicas, que separan zonas inundables de terrenos absorbentes. Los largos y continuos paredones que rodean los antiguos predios ferroviarios siguen existiendo, a pesar de que su eliminación haría desaparecer una barrera física entre el agua de las zonas inundadas y un gran sector de superficie absorbente.

h) se permitió desarrollar construcciones clandestinas en uno de los más importantes lugares de absorción de aguas: el Hipódromo Argentino de Palermo. Con motivo de la construcción de más edificios para alojar máquinas tragamonedas, se hizo una ampliación no permitida de 10.000 m2 cubiertos con su correspondiente cochera subterránea. Además, se impermeabilizó un importante sector del centro de la pista con otra playa de estacionamiento asfaltada.

Todo esto es sabido y reconocido por profesionales y técnicos de diversa extracción, pero dirigentes políticos y funcionarios aliados a los “inversores” de siempre, siguen proponiendo megaobras de transporte, almacenamiento y evacuación de aguas de lluvia (como el peligroso proyecto de los túneles aliviadores del Maldonado) que significan gastos extraordinarios -aún con endeudamiento externo- pero sin contemplar la posibilidad de parar de construir, parar de impermeabilizar y proceder a ejecutar proyectos vecinales como son los de generar nuevas tierras absorbentes en los predios del dominio público del Estado Nacional dentro de la ciudad (ferroviarios, militares, ex Mercado de Hacienda, etc., que suman más de 300 hectáreas), construir un lago regulador sobre la ex playa ferroviaria de Palermo y declarar la emergencia urbano ambiental (*).

Arq Osvaldo Guerrica Echevarría

martes, febrero 23, 2010

Por qué se inunda Buenos Aires

Posteado en Arquitectura, Ciudad, Medio ambiente por webmaster el April 26th, 2007
Contrariamente a lo que muchos “expertos” citados por importantes diarios piensan y dicen, no son las grandes obras deinfraestructura las que evitarán que Bs. As. se inunde sino la toma de conciencia sobre cómo se contruye la ciudad. Lasistemática impermeabilización del suelo absorbente junto con la construcción indiscriminada de viviendas en torres o propiedad horizontal son sólo algunos de los factores que posibilitan que la ciudad se inunde, al margen de los efectos producidos por el cambio climático. El siguiente artículo escrito por Arq. Osvaldo Guerrica Echevarría explica claramente por qué se inunda Buenos Aires y cómo se “preparó” este escenario actual.

Buenos Aires se inunda ante cada lluvia copiosa. La ciudad colapsa y miles de vehículos quedan imposibilitados de seguir su camino, cientos quedan flotando, las cámaras transformadoras de corriente eléctrica quedan anuladas, miles de vecinos quedan sin electricidad, hay calles que se convierten en ríos. La ciudad se paraliza.
Los funcionarios dicen que eso se debe a las maldades de la madre naturaleza, a que los vecinos sacan la basura fuera de hora o que los adversarios políticos se dedican a tapar lo sumideros para provocar el caos. Por su parte, algunos de esos adversarios políticos aventuran que el oficialismo no ha hecho todas las inversiones necesarias en infraestructura y que no se ha cumplido con las megaobras proyectadas para acabar con “el flagelo de las inundaciones”.
La realidad es que los vecinos y circunstanciales ocupantes de la ciudad son convidados de piedra ante un escenario preparado para que se produzcan esas inundaciones. Los funcionarios y “los emprendedores” inmobiliarios lo vienen preparando desde hace muchos años; los vecinos, desde entonces, están tratando de pararlos.
¿Qué ha sucedido en Bs. As. en los últimos 50 / 60 años para qué cada vez sean más graves las consecuencias provocadas por una lluvia copiosa? Sucedió lo siguiente:
a) Se prolongó, hasta en más de 500 m de su lugar original, la desembocadura de los cinco arroyos que desaguan sobre el Estuario del Plata (mal llamado río).
b) Se impermeabilizó la mayor parte de la entonces superficie absorbente de la ciudad con nuevas construcciones.
c) Se redujo sensiblemente la cantidad de espacios verdes, tanto públicos como privados.
d) Se construyeron edificios en altura indiscriminadamente en casi toda la ciudad, pero principalmente en las zonas cercanas a la costa (Puerto Madero, microcentro, Retiro, Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez).
e) En la normativa constructiva de las zonas más densamente pobladas se eliminó la obligatoriedad de mantener el pulmón de manzana absorbente.
f) Por obra de sucesivas repavimentaciones, el nivel de las calzadas ha sido elevado ostensiblemente.
g) Existen barreras físicas, que separan zonas inundables de terrenos absorbentes.
h) Los conductos de desagote pluvial que conducen hacia los arroyos entubados, quienes finalmente desaguan en el estuario, transportan también líquidos cloacales y efluentes industriales.
¿Cuál es el efecto de esta permisiva intervención sobre el cuerpo vivo de la Ciudad? ¿Cómo influye cada una de estas circunstancias, potenciando los efectos de una lluvia?
a) Los arroyos de llanura, como lo que atraviesan la Ciudad de Bs. As., y que entubados han sido convertidos en pluvioductos, tienen muy poca pendiente y por lo tanto poca velocidad de escurrimiento. Si alegremente se prolonga su desembocadura con rellenos sobre la costa, el escurrimiento de las aguas se retarda sensiblemente (a mayor alejamiento de la costa original, mayor tiempo de desagote de los conductos). La costa de la Ciudad ha sido rellenada históricamente en una superficie que casi llega a los 40 km cuadrados y la desembocadura de los arroyos ha sido prolongada hasta en 500 m. Este tipo de tareas continúa en la actualidad para ejecutar las ilegales obras de ampliación del Aeroparque Jorge Newbery.
b) El auge de la construcción en propiedad horizontal, ya sea entre medianeras o en edificios de perímetro libre (torres),eliminó la existencia de terrenos privados absorbentes.
c) Durante el siglo XX se redujo la cantidad de espacios verdes públicos en más de 50 hectáreas. Esto, además de ser un perjuicio directo a la población porque se le eliminó la posibilidad de su disfrute, se constituyó en una sensible pérdida de superficie absorbente.
d) Las fundaciones de los edificios en altura implican excavaciones muy profundas que sobrepasan largamente las dos primeras napas de agua. Es a través de estas napas, que los terrenos aún absorbentes acumulan el agua y la envían al estuario.La red de bases de hormigón construidas, constituyen -subterráneamente- un verdadero dique a la evacuación de las aguas de lluvia, retrasando y muchas veces impidiendo el escurrimiento.
e) Los códigos indicaban la existencia de un “pulmón de manzana absorbente”. Esta obligación dejó de existir y desde hace muchos años se permite construir planta baja y primer piso en cada parcela, perdiendo así, el pulmón de manzana, su condición de permeabilidad.
f) Las calles de la ciudad estaban empedradas en un nivel por lo menos 20 cm por debajo de la vereda. Las sucesivas pavimentaciones y repavimentaciones sobre el adoquinado original ha invertido esa relación; las calles (salvo la cuneta de hormigón) han quedado más altas que las veredas, facilitando así la inundación inmediata de estas.
g) Los largos y continuos paredones que rodean los antiguos predios ferroviarios siguen existiendo, a pesar de que su eliminación haría desaparecer una barrera física entre el agua de las zonas inundadas y un gran sector de superficie absorbente.
h) Una parte significativa de la sección útil de los pluvioductos, es utilizada desde hace más de veinte (20) años por líquidos cloacales y efluentes industriales no tratados, ya que la red cloacal está colapsada desde entonces y no existen plantas de tratamiento de efluentes. Esto hace que, no sólo se reduzca la posibilidad de evacuación rápida de las aguas de lluvia, sino que estos líquidos altamente contaminados, descarguen “en crudo” en nuestro ya contaminado estuario.
Todo esto es sabido y reconocido por profesionales y técnicos de diversa extracción, pero dirigentes políticos y funcionariossiguen proponiendo megaobras de transporte, almacenamiento y evacuación de aguas de lluvia (como el peligroso proyecto de los túneles aliviadores del Maldonado) que significan gastos extraordinarios -aún con endeudamiento externo- pero sin contemplar la posibilidad de parar de construir, parar de impermeabilizar y ejecutar proyectos vecinales como son los de generar nuevas tierras absorbentes en los predios que son del dominio público del Estado Nacional dentro de la ciudad -ferroviarios, militares, ex Mercado de Hacienda, etc. que suman más de 300 hectáreas- y construir un lago reguladorsobre la ex playa ferroviaria de Palermo.

Los precios de las propiedades bajan en todo el mundo menos en la Argentina

Horacio Riggi, editor de Negocios.

La economía de la Argentina suele descolocar a los mejores analistas. Una prueba de ello es la célebre frase de Paul Samuelson: “en el mundo hay cuatro tipos de países: los desarrollados, los no desarrollados, Japón y la Argentina”. Así, quien supo revolucionar la economía y obtuvo el Premio Nobel en 1970, hacía notar que el país tenía un funcionamiento digno de un estudio particular.

Y la frase de Samuelson se puede aplicar hoy a la perfección para observar por qué los precios de las viviendas bajan en el mundo pero no en la Argentina. Hasta en ciudades como Londres o Nueva York, dónde las propiedades son casi commodities, los valores se depreciaron durante la última crisis financiera. Sin embargo, en Buenos Aires, el precio del m2 siguió estable en la mayoría de los barrios, e incluso subió en zonas como Palermo, Belgrano o Puerto Madero.

La historia también indica que el valor de un dos ambientes en Capital está lejos de tener una carrera progresiva a lo largo de los años. Mientras que en los ‘70 el m2 costaba u$s 1.000, en los ‘80 llegó a valer alrededor de u$s 300. Luego en los ‘90 se volvió a planchar en u$s 1.000, y ahora hay barrios donde llega a los u$s 5.000, aunque el promedio es de u$s 2.300.

Con estos precios, los desarrolladores están de festejo en el país. De todas formas, aclaran que si despega el crédito hipotecario –los bancos comenzaron a ofrecer algunas líneas, pero aún están lejos de llegar a ser masivos, o de estar al alcance de la clase media– el precio de las propiedades no caerá porque aumentará la demanda, aunque también la oferta. Dicha hipótesis forma parte más de un deseo que de una lógica de mercado.

Sin embargo, la sorpresa que se da en la Argentina porque los precios no bajan, también se produce en España, pero porque los valores no paran de caer. Para tratar de entender qué fue lo que ocurrió en la Madre Patria, habría que empezar por el beneplácito con el que el mundo económico y financiero recibía las reformas estructurales de España en la década del ‘90.

En ese momento, lo que pocos explicaron es que la clave del impulso que tomó la economía española se debió a la conformación del euro en 1999 y la puesta en práctica del sistema comunitario, dos años más tarde.

El economista Miguel Bein escribió: “durante los años ’90, el muy desarrollado sistema financiero español prestaba con garantía hipotecaria para compra de vivienda en pesetas a una tasa promedio del 15% anual. Con el cambio de moneda, a partir del ’99, empezó a prestar en euros a un cinco por ciento anual”.

La consecuencia de lo que dice Bein fue una impresionante caída de la cuota hipotecaria, situación que generó un despegue de compras cuando esas cuotas pasaron a costar menos que un alquiler. Al mismo tiempo, España se convirtió con esta situación en el nuevo centro neurálgico para la atracción de capitales europeos. Esta situación generó el famoso boom de la construcción en ese país, que fue perdiendo fuerza a medida que aumentaban los precios de las viviendas en España y quedaban casi igualados a los de las viviendas de las reales potencias de Europa.

Crisis

El 2007 cuando la crisis hipotecaria tiene su epicentro en los Estados Unidos encuentra a España manteniendo una sobreoferta de todo tipo de construcciones. Esa es la burbuja que explotó. Por eso hoy el desempleo llega a niveles cercanos al 20% y por eso el mercado del real estate en España está inmerso en una crisis de la que no se sabe cómo saldrá. Esa burbuja (que ya no es) también hace que ahora los analistas noten que las reformas estructurales que veían en España sean difusas como lo que veían cuando aseguraban que la Argentina de los ‘90 era de Primer Mundo.

Si se le otorga todo el crédito a Samuelson se podrá decir que los precios en la Argentina no tienen por qué seguir una lógica. Ahora si se ve la realidad de lo que pasa por estos momentos en el mundo, da la sensación de que para que los precios bajen, la Argentina va a tener que contar con una oferta mayor a la que hoy existe. Y mientras el dinero no llegue a través de los créditos, la posibilidad de tener un valor menor en el precio de las propiedades, o de poder acceder a comprarlas va a seguir siendo un privilegio para algunos y un negocio para muy pocos.

domingo, enero 03, 2010

FUNDACIÓN “ESTADO, TRABAJO Y PRODUCCIÓN”1
Comisión de Economía2
Coordinador: Lic. Alejandro Barrios
La construcción porteña hacia el tercer trimestre 2009:
Variaciones negativas, dispersión territorial y modificación de los patrones clásicos
SINTESIS EJECUTIVA
Desde su nivel histórico más bajo en el 2002, la actividad de la construcción tuvo un crecimiento sostenido, mostrando una tendencia general positiva durante mas de 6 años consecutivos. A partir de fines de 2007, esta actividad sufre una desaceleración para pasar a tasas negativas en 2008 y 2009. Durante el auge, se venía observando a nivel nacional un crecimiento lento, que contrastaba con el fuerte ritmo de la actividad en la Ciudad. Esto cambió desde 2008: la Ciudad tuvo variaciones negativas mientras en el resto del país la actividad siguió creciendo. Y en los primeros nueve meses de 2009 la disminución en la actividad fue mucho mayor en la Ciudad que en el resto del país.
Uno de los indicadores de expectativas sobre el sector mas utilizados es la superficie permisada total. En el período enero-septiembre dicho indicador en la Ciudad tuvo una disminución de 40,0% con respecto al mismo período de 2008. Ya se acumulan cuatro trimestres de variaciones negativas, que son resultado de una desaceleración importante frente a altas cifras registradas en los años anteriores.
Territorialmente observamos que se mantiene la tendencia a una mayor dispersión de los permisos que se advertían en análisis anteriores (denominada “ampliación de la frontera inmobiliaria”). No obstante, las mayores superficies continúan registrándose en los barrios del patrón clásico (barrios del norte y Caballito). Las únicas novedades en éste esquema fueron la reaparición de Puerto Madero, el ascenso de Villa Pueyrredón, y como más excepcionales, Villa Soldati, Saavedra y Villa del Parque. La disminución general de las superficies con destino residencial permitieron que aquellos barrios con construcciones no residenciales evidenciaran un mayor protagonismo (Villa Soldati y Puerto Madero).
En cuanto al tipo de construcciones permisadas se advierte una profundización del patrón especulativo. Con una tradicional concentración en la edificación de departamentos, se mantiene firme la tendencia a la construcción de monoambientes, mientras que la continuidad de tipologías de alta categoría pasó a disminuir de la mano del crecimiento de la participación de las viviendas sencillas. En cambio, en la construcción con destino no-residencial (actividades económicas) se da una disminución generalizada que tiene excepciones en permisos puntuales, pero que en estos nueve meses no demuestra grandes alteraciones en sus tipologías y distribución territorial.
Las operaciones de compra-venta analizadas a partir de las escrituraciones, revelan que de la estabilización hacia fines de 2008 han pasado a decrecer en cantidad. A diferencia de lo observado hasta principios de año, el panorama hoy es coherente con lo que ocurre con la construcción, y estuvo claramente influenciado por las expectativas negativas surgidas de la crisis internacional que impactaron en el nivel de dinamismo que ostentaba el mercado inmobiliario. Las perspectivas negativas a futuro en ciertos sectores parecen haber menguado, en especial aquellas ligadas al sector financiero y a las inversiones en general. Así, si bien la participación de las escrituras hipotecarias continúo disminuyendo hasta septiembre, es probable que cambie dicha tendencia. En términos comparativos, la construcción sufrió un revés importante durante un año donde las perspectivas ante la crisis internacional no habían sido altas, sin embargo, y dado que los efectos no han resultado tan nocivos para el conjunto de la economía, es esperable que en los meses que siguen las tendencias contractivas demuestren cierta disminución.
Asimismo, los costos de la construcción por su parte comenzaron a tener una desaceleración importante aún con variaciones positivas, pero que se muestran a un ritmo mucho menor que en 2008.
1 La Fundación tiene como objetivo contribuir a enriquecer el debate y las propuestas en torno al desarrollo argentino (en sus dimensiones económica, política, social y territorial). La Fundación cuenta con un Consejo de Honor presidido por el Dr. Roberto Feletti.
2 Miembros integrantes: Lic. Alejandro Barrios, Lic. Alejandro Robba, Lic. Fabiola Vela Velázquez. 1
LA CONSTRUCCIÓN EN EL CONTEXTO NACIONAL
El Índice Sintético de la Construcción (ISAC) elaborado por el INDEC para el total del país muestra que luego del leve descenso registrado a finales del año 2008, el corriente año comenzó con un importante crecimiento, alcanzando un pico de 140,9 puntos el mes de febrero. Este comportamiento se vio interrumpido los meses siguientes durante los cuales el índice vario negativamente, hasta que a partir del mes de julio se estableció un patrón de crecimiento que continúa actualmente. Comparando con el nivel general de la actividad económica (EMAE), se observa en los últimos registros una evolución más irregular de la construcción. En el registro de septiembre el ISAC alcanzó 137,1 puntos, lo cual implica una caída interanual de 3,0 %, mientras que hasta agosto, el EMAE tuvo una variación negativa menor (0,5%).
Gráfico
Índice Sintético de la Construcción y Estimador Mensual de la Actividad Económica (base 100=1997). Total país. 2001 – Septiembre 2009* 020406080100120140160180IIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIII20012002200320042005200620072008209ISACEMAE
*Los datos del EMAE del tercer trimestre corresponden a los meses julio y agosto.
Fuente: Elaboración propia en base a INDEC
La superficie permisada del total país tuvo durante los primeros nueve meses de 2009 una variación negativa de 18,3%. Pero si se excluye del análisis la Ciudad de Buenos Aires, el resto de los principales municipios del país permisaron hasta el mes de septiembre un 9,2 % menos que en el acumulado del año pasado, lo que indica claramente que la disminución sigue siendo más fuerte en la Ciudad que en el resto del país.
LA CONSTRUCCIÓN EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Hasta el mes de septiembre de 2009 se acumularon 1.287.181 m2 de permisos de obra, lo que determinó una disminución interanual de 40%. Esta variación resulta de nueve meses de valores negativos, constituyendo la única excepción el mes de febrero que registró una ascenso de 10,3 % con respecto al año anterior. En particular se observa una fuerte caída en la superficie de enero de 2009 (82,4 %), en el que se registraron 58.964 m2.
2
En particular, cabe destacar que el mes de septiembre tuvo un registro de obras 51% mayor que el mismo mes de 2008, pero que no revierte la tendencia observada en lo que va del año.
De acuerdo al tipo de obra, las construcciones nuevas en el período enero-septiembre de 2009 registran una disminución de 36,4 % con respecto a 2008. Las ampliaciones, por su parte, tuvieron un desempeño aún menor, con una variación de 57,3 % en la misma comparación.
Gráfico
Superficie permisada total (m2). Ciudad de Buenos Aires. 2001 – 2009. -200%-100%0%100%200%300%400%IIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIII200120022003200420052006200720082009-500.000-300.000-100.000100.000300.000500.000700.000900.0001.100.000Variación interanual (%)Superficie permisada total (m2)
Fuente: Elaboración propia en base a DGEyC (GCBA).
Casi la mitad de la superficie permisada total se concentró en Palermo, Villa Urquiza, Caballito, Puerto Madero, Villa Soldati, Villa Pueyrredón y Recoleta. En segundo término resaltan Núñez, Almagro, Balvanera, Flores, Saavedra y Villa del Parque. Este patrón territorial demuestra por un lado cierta continuidad de la concentración de la construcción que se viene observando en los últimos años. Pero también, se observaron incrementos muy significativos en barrios poco tradicionales para las tendencias dominantes, como Villa Sodati2, y en menor medida Villa Pueyrredón.
En informes anteriores se refirió a una “ampliación de la frontera inmobiliaria” como un cambio lento en la distribución de la construcción. La ampliación a la que hacemos referencia se relaciona con la intención de aprovechar zonas de suelo mas barato, pero que permitan asegurar la venta de las edificaciones. En un año con expectativas disímiles esto se dio en mayor medida, resultando en una dispersión territorial importante, que dejó lugar a la aparición de zonas de construcción destinada a actividades económicas. La presencia de superficie permisada concentrada en los barrios tradicionales también remite a intenciones menos arriesgadas.
2 En el caso de Villa Soldati se trata de un permiso para destino no residencial que no representa las características del barrio. 3
M
Superficie
2008 – 2009
Fu
E
71,3% de los m2 permisados.
E
mayor oscilación, creciendo fuertemente en momentos de auge, pero también se desaceleran más rápido ante la mínima desconfianza. En cambio, la construcción no-residencial reviste características menos “especulativas”, asociada al dinamismo macroeconomico general.
C
comenzaron a disminuir trimestre a trimestre, mientras que los no residenciales se mantuvieron elevándose hasta mediados de 2008 para luego tener variaciones negativas. A partir de ésta tendencia, en los tres trimestres de 2009 las comparaciones interanuales resultan negativas. Así, en los primeros nueve meses del año los destinos residenciales disminuyeron 40,1% y los no residenciales lo hicieron en 42,3%.
4
G
Superficie0100.000200.000300.000400.000500.000600.000700.000800.000900.000IIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIVIIIIIIIVIIIIII200120022003200420052006200720082009ResidencialNo Residencial
D
descenso importante (41,2 %) pero en las univiviendas la variación fue mucho menor (3,0 %). Sin embargo, las cifras de las univiviendas representan un valor bajo por lo que esta diferencia en la evolución no altera el patrón constructivo del segmento residencial. Por otra parte, en estos nueve meses de 2009 se permisaron 9972 viviendas nuevas, lo cual es 28,1 % menos que en el mismo período de 2008. Cabe destacar que la cantidad de viviendas comienza a disminuir en septiembre del año pasado, por lo que ese mes ya presentaba un registro particularmente bajo. Así la comparación interanual de septiembre de 2009 resulta 1,6% positiva, pero que no implica un cambio en la tendencia general.
E
verificó la continuidad de la tendencia observada sobre el incremento de la participación de la edificación de monoambientes y disminución de mayores viviendas. Así, en todo el año, la construcción de viviendas se orientó 48% a los departamentos de 1 ambiente, y 33% a los de 2 ambientes. La construcción de 3 ambientes quedó relegada a 14%, la de 4 ambientes a 3%, mientras que prácticamente desaparecieron las viviendas mayores (5 y más ambientes).
5
G
Viviendas nuevas seg13%13%12%15%30%41%48%30%31%43%45%36%33%33%39%36%32%30%27%20%14%15%17%10%8%6%5%3%0%10%20%30%40%50%60%70%80%90%
100%
P
se venía observando en informes anteriores. Hasta principios de 2009 advertíamos una estabilización del patrón, esto es con la mayor proporción de las viviendas de más alta y en la más baja categoría. En el gráfico siguiente puede advertirse que en lo que va de 2009 se incrementó notablemente la participación de las viviendas Sencillas, que pasaron de ser 31% en 2008 a 41% en los nueve meses de este año. Estos 10 pp. Tienen como correlato una disminución en la participación del resto de las categorías, en especial de las Suntuosas (pasaron de 33% a 28%).
C
previsible disminución en las inversiones que se realizan, por lo que las empresas constructores se orientan a unidades de menor valor y de venta mas rápida. Asimismo, de mantenerse esta tendencia, se sostiene lo que observábamos en análisis anteriores sobre la segmentación del mercado, donde no existen respuestas sencillas entre ofertas y demandas no asociadas. Por ende, no se percibe que la construcción tal cual parece acentuarse, esté respondiendo a las necesidades de la sociedad con respecto a la vivienda. En este sentido la demanda aparece mas selectiva, y no necesariamente ligada a la compra de la propia vivienda. Pero a diferencia del panorama de 2006, también parece disponer de menor capital, lo que explicaría el incremento de la construcción de monoambientes y particularmente de categorías Sencillas.
G
Permisos25%24%27%29%29%31%41%44%35%23%24%26%25%23%6%8%8%10%11%10%9%24%32%41%38%35%33%28%0%10%20%30%40%50%60%70%80%90%100%2003*200420052006200720082009*SencillaConfortableLujosaSuntuosa 6
distribución barrial de la superficie permisad
con respecto al patrón clásico: Concentración en Palermo y en Caballito y Villa Urquiza, con una participación de Villa Pueyrredón en crecimiento. En informes anteriores se observaba una leve tendencia a la dispersión de los permisos, que alcanzaba a algunos barrios del oeste de manera oscilante y puntual. Con la disminución general de las superficies residenciales, aparenta una mayor distribución territorial dada más por la disminución de los barrios clásicos que por el incremento en barrios no tradicionales. Entre las modificaciones de éste período, resalta la desaparición de permisos en Puerto Madero, y la vuelta de Barracas a valores mas característicos de la zona sur, por lo que deja en evidencia que las superficies registradas en 2008 fueron mas excepcionales.
M
Superf
septiembre 2008 – 2009
F
D
un espectacular aumento en el total de Industrias (1381,4 %), con respecto al mismo periodo del año anterior, debido específicamente a un fuerte registro de obra nueva en el mes de agosto. Debido a que se trata de un caso singular, no estaríamos en condiciones de explicar alguna modificación en las modalidades constructivas generales
C
44,0 %, mientras que el Transporte ascendió un 22,2 %. Otro descenso muy notable se produjo en el rubro Comercial (-70,7 %). En el rubro Otros se dio una disminución de 39,1 %.
7
G
Superficie050.000100.000150.000200.000250.000300.000350.000400.000450.000500.00020022003200420052006200720082009*IndustriaAdm, bancosComercialTransporteOtros
T
con respecto a 2008. Se puede observar que la fuerte presencia que tenían La Boca y Barracas, han disminuido claramente, así como la superficie en los barrios del centro (San Nicolás, Montserrat, Retiro) y aledaños (Balvanera, San Telmo). En cambio se observan importantes incrementos en Puerto Madero, Villa Soldati, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y en menor medida en Villa del Parque.
Superf
septiembre 2008-2009.
8
C
registros de escrituras continuaron descendiendo pero a partir de allí el comportamiento se modificó. En marzo la cantidad de escrituras comienza a ascender hasta alcanzar 6.245 en el mes de junio. Gran parte de la diferencia entre este indicador y el de permisos se debe a que las operaciones registran compras y ventas no solo de unidades nuevas sino también usadas. Es así que resulta ser un indicador con una cierta autonomía respecto de la construcción. Sin embargo, la tendencia general demuestra una disminución importante.
T
en el primer semestre de 2009 se registraron 35.153 actos notariales, es decir, -31,6% con respecto al mismo período de 2008. Esto es producto de una caída de 42,1 % en las escrituras traslativas de dominio y de 38,3% en las escrituras hipotecarias.
S
variación interanual es negativa (-24,9%). En cuanto a las escrituras hipotecarias, en este mismo mes se registra un descenso de 7,5% respecto a junio y de 43,3% con respecto julio de 2008.
G
Escrituras-50%-40%-30%-20%-10%0%10%20%30%40%50%IIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIIIIIIIVIII2002200320042005200620072008200905.00010.00015.00020.00025.00030.000ariación interanual (%)Escrituras
L
pero desde febrero de 2008 volvieron a disminuir. De esta forma, la cantidad de operaciones financiadas con hipotecas se encuentra muy por debajo de las cantidades previas a 2001. En términos relativos, esta modalidad de adquisición de inmuebles representaba 20,3% del total de las operaciones, para pasar a 6% en 2004, y en lo que va de 2009 explica sólo 6,4%.
E
operaciones siguen siendo realizadas por agentes capitalizados. En otros términos, la desconfianza ante las turbulencias financieras, no alteró las operaciones debido a que dependen en muy baja proporción del sistema financiero.
9
G-60%-40%-20%0%20%40%60%80%
100%2.900
L
actividad. Pero en los últimos registros, los incrementos continuaron aún con un menor dinamismo en la actividad. En septiembre de 2009, el INDEC registró un incremento interanual de 7,0% en el costo general para el Gran Buenos Aires.
S
rápidos aumentos en el ítem Materiales, manteniendo su tendencia, y estabilizándose en el transcurso de 2008 y el corriente año, mientras que en Mano de Obra los ascensos comenzaron a partir de 2003, incrementando su tendencia posteriormente. A pesar de ello, Mano de obra continúa por debajo de los registros de Materiales. En la última comparación interanual las variaciones demostraron una evolución bastante similar, con 4,7 % en Materiales, y 9,9 % en Mano de Obra. En la categoría Gastos Generales se observó un aumento de 10,8 %.
O
la construcción del m2 en pesos para obras en el Gran Buenos Aires. El costo de construcción de multiviviendas en septiembre fue de 1.623 $/m2, y el de univiviendas 1.449 $/m2. Ambos registros manifestaron un alza interanual cercana a 8,0 %.